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¿Cuáles son las principales causas del Daño Cerebral Adquirido?

El traumatismo craneoencefálico puede definirse como cualquier lesión física o deterioro funcional del contenido craneal causado por la absorción brusca de gran cantidad de energía mecánica, incluyéndose aquí todas las causas externas que pueden causar conmoción, contusión, hemorragia o laceración del cerebro, cerebelo y tallo encefálico hasta el nivel vertebral de T1.

En los países occidentales, la mayoría de TCE son causados por accidentes de tráfico. La segunda causa son los accidentes laborales. También son causas de traumatismo craneoencefálico, pero con menor incidencia, las lesiones deportivas, las agresiones y las caídas.

Fuerzas externas causantes de traumatismos craneoencefálicos

Las fuerzas externas causantes de traumatismo craneoencefálico pueden clasificarse como fuerzas de contacto y de inercia:

  • Las fuerzas de contacto suelen causar lesiones focales como fracturas de cráneo, contusiones y hematomas.
     
  • Las fuerzas de inercia, al actuar contra la cabeza, causan aceleración por traslación o rotación, con o sin una fuerza de contacto (por ejemplo, el latigazo que se siente cuando se frena bruscamente un vehículo). Dado que el cerebro no está rígidamente unido al cráneo, el movimiento de traslación por inercia del cerebro en la cavidad craneal puede causar contusiones, hematomas intracerebrales y hematomas subdurales, por impacto de la masa encefálica con las estructuras craneales. La inercia por rotación o angular suele tener un efecto más importante y puede causar daño axonal difuso. En otros términos, un traumatismo craneoencefálico grave puede ser resultado solamente de fuerzas de aceleración /deceleración sin daño alguno en el cuero cabelludo.

                 


Tipos de lesiones cerebrales: lesión cerebral primaria, secundaria y terciaria.

Una lesión cerebral generalmente consiste en una serie de lesiones:

  • Lesión primaria: la primera lesión o lesión primaria tiene lugar en el momento del impacto y es el daño directo al cerebro. Hay dos tipos de lesiones por impacto directo:
    • La lesión penetrante ocurre cuando un elemento externo fractura el cráneo y penetra en el cerebro, rompiendo el tejido blando en su trayectoria. Estas lesiones suelen dañar áreas localizadas del cerebro, causando discapacidades específicas. Son relativamente poco frecuentes.
    • La lesión cerrada ocurre cuando el cerebro se acelera, desacelera o bien gira muy bruscamente, generalmente después de chocar con otro objeto (por ejemplo, contra el parabrisas en un accidente de tráfico). El daño se produce por el movimiento violento. Pueden darse diferentes tipos de daño:
      • Daño axonal difuso. El movimiento brusco y violento sacude el cerebro y esto daña las ramificaciones de las neuronas y destruye los circuitos de comunicación entre ellas.
      • Laceraciones y contusiones. Cuando sufre una sacudida violenta, el cerebro se mueve dentro del cráneo y queda lacerado por las protuberancias óseas del cráneo; esto causa daños en los lóbulos frontales y temporales, que son partes esenciales del cerebro.
      • Lesiones por vasos sanguíneos. Cuando sufre una sacudida violenta, los vasos sanguíneos grandes pueden cortar el tejido blando adyacente.
         
  • Lesión secundaria
    • La segunda lesión -lesión secundaria-tiene lugar cuando hay una interrupción del suministro de oxígeno que lleva la sangre, en los minutos inmediatamente posteriores al accidente (hipoxia o anoxia).
    • Esto puede ocurrir si hay hemorragias, las cuales bajan la presión sanguínea, o bien si hay lesiones pectorales o si la tráquea queda bloqueada por vómito de comida o sangre.
       
  • Lesión terciaria
    • La tercera lesión -lesión terciaria- tiene lugar durante las horas y los días siguientes al accidente y consisten en hemorragias, contusiones y tumefacciones que dañan el tejido del cerebro, y en la formación de coágulos sanguíneos.
    • El cerebro se contusiona y se inflama como cualquier otra parte del cuerpo, y ello debido a la rotura y al derramamiento de muchos vasos sanguíneos pequeños y de otros fluidos corporales en esta área. Esta tumefacción resulta problemática, ya que el cerebro dispone de un espacio muy limitado dentro del cráneo: cuando se inflama, la presión aumenta y el tejido blando del cerebro presiona contra las paredes del cráneo, ocasionando una lesión; además, el cerebro inflamado presiona las arterias principales, deteriorando o interrumpiendo la circulación sanguínea. En estos casos, es imprescindible conseguir disminuir la presión intracraneal.
    • Las embolias tienen lugar cuando los vasos sanguíneos y las arterias más grandes se rompen y producen hemorragias que forman hematomas de sangre, que comprimen y dañan el cerebro. También aumentan la presión intracraneal y, si las hemorragias no paran, esta presión puede llegar más allá del límite y causar la muerte. Los coágulos pueden formarse en el propio cerebro (un coágulo intracerebral) o en el espacio entre el cerebro y el cráneo (un coágulo subdural o extradural, dependiendo del lado de la membrana duramadre en que se localice).

En la mayoría de los traumatismos craneoencefálicos cerrados no hay una lesión específica del cráneo, pero puede haberla. Si la hay, conviene recordar que, aunque la gran mayoría de las fracturas de cráneo se curan solas, sin que sea necesaria una intervención médica, otras lesiones craneales sí presentan riesgos:

  • una fractura hundida, que se da cuando el cráneo queda tan fracturado que hay fragmentos que se proyectan hacia el interior, lo que conlleva un riesgo de infección y de epilepsia;
  • una fractura del hueso frontal o de la parte superior de la nariz, en estos casos, el líquido cefalorraquídeo puede salir y fluir hacia la parte inferior de la nariz, con el consiguiente riesgo de infección;
  • una fractura de la base del cráneo daña los nervios que salen del cerebro, causando una disfunción (por ejemplo, del oído).

La concusión o conmoción cerebral se produce cuando el cerebro ha chocado duramente en el interior del cráneo y viene acompañada de una pérdida de consciencia. Habitualmente no hay signos de una lesión cerebral localizada. Sin embargo, la contusión cerebral siempre presenta signos focales, es decir, uno o varios puntos en los que el encéfalo ha sido herido.


Signos clínicos

En los casos de traumatismo craneoencefálico, la alteración de la función cerebral presenta alguno o algunos de los siguientes signos clínicos:

  • Pérdida o disminución del nivel de conciencia.
  • Pérdida de la memoria.
  • Déficit neurológicos: astenia, pérdida del equilibrio, trastornos visuales, dispraxia paresia/plejía, pérdida sensitiva, afasia, etc.
  • Alteración del estado mental en el momento del traumatismo: confusión, desorientación, pensamiento ralentizado, etc.
  • Otras evidencias de patología cerebral detectables a través de pruebas visuales, neurorradiológicas o pruebas de laboratorio.


Nivel de gravedad

En términos de gravedad, el traumatismo craneoencefálico se clasifica como leve, moderado o grave, en función del grado de consciencia determinado mediante la escala de coma de Glasgow (ECG):

  • Leve. El traumatismo craneoencefálico leve o concusión corresponde a una ECG de entre 13 y 15. La persona afectada ha experimentado una pérdida de la conciencia de duración inferior a treinta minutos y se queja de dolor de cabeza, confusión y amnesia. Aunque en algunos casos se observan dificultades de concentración o memoria pasajeras, se da una recuperación neurológica completa.
     
  • Moderado. El traumatismo craneoencefálico moderado corresponde a una ECG de entre 9 y 12. La persona afectada se encuentra letárgica y -disminución de la lucidez y agudeza mental-, requiere hospitalización y puede necesitar una intervención neuroquirúrgica. También puede desarrollar un síndrome posconmoción, es decir, un estado de inestabilidad nerviosa postraumático, caracterizado por fatiga, mareo, cefalea y dificultad para la concentración.
     
  • Grave. El traumatismo craneoencefálico grave o severo se corresponde con una ECG de entre 3 y 8. La persona afectada presenta un estado comatoso, no puede abrir los ojos, ni seguir órdenes y sufre de lesiones neurológicas significativas. Estos pacientes requieren la toma de medidas urgentes para el control de la vía aérea, ventilación mecánica, evaluación o intervención neuroquirúrgica y monitorización de la presión intracraneal. La recuperación es larga y, generalmente, incompleta.
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