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Preguntas más frecuentes sobre Apoyo Conductual Positivo

  • ¿Cuánto tiempo es necesario para realizar una evaluación funcional?
    • La evaluación funcional de las conductas problemáticas se basa principalmente en el conocimiento que se tiene de la persona con discapacidad: comprender a la persona, determinar las influencias contextuales de su conducta y la función de la conducta problemática es un proceso continuo basado en el conocimiento. De ahí que para los equipos de profesionales que conocen bien a la persona, la evaluación funcional inicial pueda requerir pocos días y que, en cambio, para quienes no tienen un conocimiento tan profundo de la persona, pueda requerir varias semanas.
    • Con todo, también deben considerarse otros factores que inciden en el tiempo requerido para su aplicación: el tipo de conducta problemática del que se trate, la disponibilidad de tiempo para realizar la evaluación funcional, la formación y experiencia de las y los profesionales que llevan a cabo la intervención, etc.
       
  • ¿Qué pasa si el equipo no consigue determinar cuáles son los factores que inciden en la ocurrencia de la conducta y cuál es la función de la conducta problemática?
    • Conocer todos los factores que inciden en la ocurrencia de la conducta problemática es una labor ardua y compleja. Lo habitual es que no resulte posible determinar de una sola vez la totalidad de los elementos que actúan como detonantes de su aparición, pero que, progresivamente, en el marco de las sucesivas revisiones de la evaluación inicial, sea posible ir delimitando más certeramente y de forma más comprensiva el conjunto de factores causantes. Por ello, no conviene tratar de abarcar todo desde el comienzo, sino más bien centrar la evaluación y el plan de apoyo en la información disponible, sabiendo que, más adelante, será posible completar el conjunto de datos e incluso ir modificando y corrigiendo algunas de las variables o factores detectados inicialmente. Una vez que los apoyos se empiezan a aplicar, conviene mantener el proceso en un continuo, observando y recogiendo más información para delimitar mejor las variables que inciden en la ocurrencia de las conductas problemáticas y para determinar más acertadamente las hipótesis referidas a la función de las conductas problemáticas observadas.
       
  • ¿Es necesario desarrollar tanto hipótesis globales como específicas para desarrollar un plan?
    • La respuesta es sí. Si sólo se desarrollan hipótesis específicas se corre el riesgo de limitar la capacidad del equipo para alcanzar una profunda comprensión de la persona, y de desarrollar intervenciones más amplias sobre el estilo de vida que resulten significativas para la persona, la familia y otros miembros del equipo de apoyo. Si, por el contrario, sólo se desarrollan hipótesis globales, se corre el riesgo de limitar la enseñanza de habilidades alternativas o las posibilidades de modificación de los antecedentes que resultan problemáticos para la persona.
       
  • ¿Los planes de Apoyo Conductual Positivos son útiles para las personas que tienen necesidades de salud mental importantes?
    • Sí, pueden serlo; de hecho, el proceso es aplicable en relación con cualquier persona que presente conductas problemáticas, siempre que se adapte a sus características y necesidades individuales. Así, en personas con discapacidades medias o severas: las modificaciones de los antecedentes pueden centrarse en el currículum o en los métodos educativos; el entrenamiento en habilidades alternativas puede estar dirigido a la enseñanza de habilidades complejas de interacción social, de resolución de problemas y de organización; y las intervenciones basadas en las consecuencias pueden incluir activamente a la persona en el proceso implicándole en él mediante la autoevaluación o el autoregistro.
    • Cuando las personas tienen problemas significativos de salud mental es aconsejable incorporar al equipo a profesionales de salud mental, porque no es infrecuente que, en estos casos, se tienda a magnificar los efectos de los tratamientos farmacológicos –“¿cómo va a estar con todo lo que toma?”– o, a la inversa, se minimicen los efectos secundarios –por ejemplo, puede ocurrir que se considere que la continua necesidad de beber agua o la somnolencia que presenta una persona es un problema de conducta, cuando, en realidad, puede ser consecuencia del tratamiento–.
    • Clarificando bien esas situaciones, el Apoyo Conductual Positivo sigue siendo aplicable, incluso en los casos en los que la conducta problemática tiene una base biológica importante, ya que los equipos pueden identificar variables ambientales que inciden en la ocurrencia y en la naturaleza o gravedad de las conductas problemáticas, y los planes de apoyo pueden actuar sobre antecedentes que incitan al estrés o sobre aspectos del estilo de vida, o enseñar habilidades alternativas que pueden ayudar a la persona a evitar o afrontar las situaciones problemáticas.
       
  • ¿Cuánto tiempo debe preverse para que las estrategias que se hayan incorporado al plan de apoyo conductual hagan efecto y, en su caso para modificarlas?
    • Lo cierto es que no hay plazos de tiempo fijos para juzgar el éxito o el fracaso de las estrategias, aunque, en general, conviene que el plazo no sea excesivamente largo. Cuando el equipo proceda a la primera revisión o evaluación de los progresos, las personas que lo integran deberán alcanzar un consenso en cuanto a la periodicidad  de las evaluaciones o revisiones del plan. En los casos en los que no se hayan alcanzado los objetivos en un tiempo razonable, debe seguirse reflexionando e ideando nuevas estrategias que permitan introducir modificaciones que sean aplicables en entornos ordinarios, integrados y poco restrictivos. Rara es la intervención que no pueda llevarse a cabo en entornos inclusivos, de modo que cuando no se alcanzan los objetivos, hay que persistir y dar respuesta a dos preguntas: ¿qué modificaciones son necesarias para tener éxito? ¿Qué podemos hacer para que esto ocurra?.
       
  • ¿De dónde sacará el personal tiempo para diseñar y para implementar un plan de apoyo conductual?
    • Con frecuencia, se afirma que el diseño de planes de apoyo conductual requiere una inversión importante de tiempo por parte de las y los profesionales, con la consiguiente preocupación de quienes se dedican a prestar servicios de atención personal que se enfrentan de por sí a los inconvenientes derivados de tener que desarrollar sus funciones dentro de unos límites temporales.
    • Lo cierto es que los estudios tienden a indicar que el tiempo necesario para actuar en base al Apoyo Conductual Positivo no resulta, en el medio o largo plazo, mayor que el necesario cuando se funciona sobre todo en base a estrategias reactivas (intervenciones en situaciones de crisis, reuniones para la modificación de los planes individuales de atención en razón de una situación de emergencia, diseño y aplicación de procedimientos disciplinarios). Con todo, en un primer momento, es necesario considerar un tiempo inicial de implantación durante el cual será necesario prever un input más importante de tiempo por parte de las personas que intervienen y, en particular de las y los profesionales que lideren los procesos y los planes de Apoyo Conductual Positivo.
    • Es un hecho que las personas que presentan conductas problemáticas requieren continuamente la dedicación del personal, de modo que la cuestión, en realidad, no es cómo invertir menos tiempo, sino cómo invertirlo mejor, más eficazmente, para conseguir resultados a largo plazo.
       
  • ¿Qué conviene hacer si la persona presenta crisis con mucha frecuencia?
    • El uso repetido de un plan de manejo en situación crisis indica que es necesario:
      • revisar las hipótesis de su equipo;
      • modificar las intervenciones y las estrategias;
      • modificar los planes de apoyo conductual sobre la base de las nuevas hipótesis y de las nuevas intervenciones.
    • Es esencial tener siempre en mente que la conducta problemática cumple una función muy concreta para la persona con discapacidad que lo presenta, de modo que si se observan frecuentes episodios de crisis significa, con toda probabilidad, que el plan no se ajusta a sus necesidades y que las intervenciones diseñadas y aplicadas no se adecuan a la situación. En estos casos, hay que pensar en cómo reforzar o modificar alguno o varios de los componentes del plan (estrategias basadas en los antecedentes o de modificación del entorno, enseñanza de habilidades alternativas, intervenciones en el estilo de vida) y asegurarse de que todas las personas significativas en la vida de la persona están incluidas en el plan e integradas en su aplicación. También resulta necesario considerar la posibilidad de que esté interfiriendo algún problema de salud mental, de modo que será necesario recurrir a un especialista en salud mental para descartar o confirmar la presencia de ese factor.
    • Sin duda las crisis constituyen un elemento frustrante tanto para la persona como para el equipo, y mientras se producen hay que reaccionar con rapidez y adoptar las medidas protectoras que correspondan; con todo, no conviene desanimarse y, sobre todo, es esencial que el equipo no pierda de vista que lo importante es resolver el problema de forma duradera, actuando sobre la o las causas que lo provocan.
       
  • ¿Son siempre necesarios todos los componentes del plan de Apoyo Conductual Positivo?
    • El Apoyo Conductual Positivo es un esquema comprensivo en el que cada componente contribuye a garantizar la eficacia a largo plazo y la consecución de resultados significativos. Todos los componentes son importantes, aunque es cierto que no todos tendrán el mismo peso en todos los casos y que, en función de las características y de las necesidades individuales, se deberán enfatizar más algunos componentes que otros. No pierda de vista que la vida de las personas es compleja y dinámica y que, por lo tanto, para adaptarse bien a ella, el proceso de Apoyo Conductual Positivo también debe serlo.
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