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Salud mental en personas con discapacidad

Demencia de tipo Alzheimer

La demencia de tipo Alzheimer es una pérdida de la función cerebral. No es una enfermedad aislada, sino que se refiere a un conjunto de patologías que afectan a la memoria, al comportamiento, al aprendizaje y a la comunicación. Su evolución es progresiva, observándose una pérdida paulatina de habilidades relacionadas con la memoria, la concentración, el reconocimiento, el movimiento, el habla… Suele desarrollarse en un periodo de entre 4 y 5 años, siendo los primeros indicios la pérdida de memoria y el deterioro del lenguaje y de la comunicación.

Detectar estos deterioros en el caso de las personas con discapacidad intelectual o en personas con deterioro cognitivo es más difícil todavía que en el resto de la población, en la medida en que tiene ya afectadas estas habilidades, pero es sumamente importante tratar de hacerlo, ya que si se interviene en fases tempranas del proceso de demencia, mediante un tratamiento adecuado, es posible mejorar la calidad de vida de la persona y de su entorno e incluso aumentar su esperanza de vida.

La atención médica, social y funcional necesaria en cada fase de la enfermedad es un punto muy importante para mejorar su calidad de vida.
 

  • Síntomas
     
    • La demencia puede cursar con alucinaciones o delirios, lo que, en un primer momento, si todavía no se ha detectado el proceso de demencia, puede llevar a un diagnóstico erróneo (de psicosis, por lo general). También la irritabilidad y los cambios de personalidad derivados de un proceso de demencia pueden confundirse fácilmente con simples alteraciones de conducta, dificultando el diagnóstico. La demencia además, puede llevar consigo la súbita aparición de crisis epilépticas.
       
    • Las fases y síntomas de la demencia de tipo Alzheimer son las siguientes:
      • Pérdida de memoria: olvidos; desorientación temporal; disminución del movimiento; sueño durante el día; disminución del interés por las actividades.
      • Pérdida de la capacidad de reconocimiento de caras o nombres de amigos íntimos; disminución de la capacidad de comprensión lingüística y del habla; incapacidad para comer de forma autónoma; temblor de cara o manos; crisis epilépticas y cambios de la personalidad (miedo, irritabilidad, tristeza,..) y síntomas psiquiátricos (alucinaciones, delirios, alteraciones conductuales,…)".
      • Pérdida de movilidad; disminución de la expresividad facial; deterioro del lenguaje, que se convierte en un murmullo incomprensible; muerte, que sobreviene por infecciones secundarias o por deterioro general.
  • Para diagnosticar la demencia es imprescindible conocer los niveles funcionales previos y saber si se ha producido o no un deterioro, debiendo observarse una pérdida acusada de habilidades que previamente sí existían, así como cambios en la personalidad y la conducta.
     
  • Es importante tener en cuenta que las personas con síndrome de Down de más de 40 años muestran signos neuropatológicos de la enfermedad de Alzheimer y, aunque no todas desarrollan esta enfermedad, el riesgo de que lo hagan es más elevado que en el resto de la población: aproximadamente siete de cada diez. En estas personas, el inicio de la enfermedad se sitúa, de media, alrededor de los 51 años.
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