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La epilepsia en las personas con discapacidad

Una vez confirmado el diagnóstico de epilepsia, es necesario determinar el tratamiento farmacológico más adecuado. En principio, se intenta controlar las crisis con un solo medicamento, aunque hay algunos pacientes que requieren dos o más. En estos casos, no hay que perder de vista el mayor riesgo de efectos secundarios que conlleva la asociación de fármacos antiepilépticos.

La dosis de medicación se calcula en función del peso del paciente, y los horarios de las tomas se establecen de acuerdo con la velocidad de eliminación del medicamento. En los casos en que hay que hacer dos o tres tomas al día, lo más práctico es adaptarlas a los horarios de las comidas (desayuno, comida y cena). Cuando se olvida una dosis, lo más prudente es tomar la medicación olvidada en cuanto se detecte el olvido, aunque falte poco tiempo para la dosis siguiente. La falta de regularidad en las tomas es una causa frecuente de recaída.

Los controles periódicos se realizan según el criterio del neurólogo o psiquiatra y van encaminados a valorar la eficacia de los fármacos y sus posibles efectos secundarios. Un instrumento fundamental a estos efectos es la determinación de los niveles plasmáticos de los fármacos antiepilépticos, mediante un análisis de sangre que permite determinar la cantidad exacta de medicación que hay en un momento dado; este análisis se realiza en ayunas, antes de tomar la dosis matutina. Es conveniente, como mínimo, un control anual.

Alrededor del 20% de pacientes tratados con medicación no responden al tratamiento y en ellos se puede plantear el abordaje quirúrgico de la enfermedad, considerando siempre previamente los riesgos que conlleva una intervención de esta naturaleza; con todo, tan sólo el 10% cumplen los requisitos necesarios para la cirugía, cuyo objetivo fundamental es convertir una epilepsia intratable en tratable con medicaciones, ya que pocos son los casos que quedan libres de tomar antiepilépticos después de la intervención.

Al evaluar los problemas de aprendizaje en personas epilépticas hay que tener muy en cuenta las alteraciones cognitivas que pueden causar los fármacos antiepilépticos, sobre todo si se utilizan en asociación.

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