Ir directamente al contenido

¿Cómo se diseñan los Planes de Apoyo Conductual Positivo?

El diseño de un Plan de Apoyo Conductual Positivo requiere un enfoque de colaboración y trabajo en equipo, en cuyo marco se comparten recursos e información, se idean y generan soluciones a los problemas y se comparte un compromiso mutuo con respecto a una finalidad común. Desde este punto de vista, interesa que los equipos de Apoyo Conductual Positivo incluyan a los miembros de la familia y/o amigos que mejor conocen a la persona, al personal que le atiende en los diferentes contextos en los que se desenvuelve, tanto en los servicios de atención residencial y de día como en el contexto comunitario (personal educador, profesionales de la salud, profesionales de la psicología, etc.).
 

Una pauta de colaboración eficaz contribuye a que un equipo consiga objetivos esenciales:

  • alcanzar acuerdos entre la persona con discapacidad, su familia y otros miembros del equipo en la definición de las principales prioridades de la primera;
  • llevar a cabo una evaluación funcional y plantear hipótesis que expliquen las razones de sus conductas problemáticas;
  • desarrollar una amplia variedad de opciones de intervención que tengan una relación lógica con las hipótesis;
  • seleccionar las estrategias de apoyo que mejor respondan a las preferencias de la persona y a los recursos y rutinas del contexto (doméstico o residencial, laboral, o comunitario) en el que se aplican;
  • aplicar de forma consistente las estrategias de apoyo en diferentes entornos o contextos y en diferentes momentos;
  • y adaptar y modificar el plan cuando sea necesario.

Las opciones de intervención que se incluyan en el plan de Apoyo Conductual Positivo deben seleccionarse atendiendo a las razones a las que obedece una conducta problemática, pero también atendiendo a las necesidades específicas de la persona, a sus preferencias y al encaje que dichas intervenciones tienen en sus rutinas y entornos cotidianos. De ahí, que un mismo plan de apoyo no resulte igual de apropiado para diferentes personas, por mucho que presenten la misma conducta problemática, por mucho, incluso, que obedezca a las mismas razones.

Aunque pueden intervenir numerosas personas y muy diferentes perfiles en el diseño, aplicación y seguimiento del plan de Apoyo Conductual Positivo, no debe olvidarse que es una metodología que requiere formación, experiencia, capacidad de observación, conocimiento de estrategias de entrevista, etc. De ahí que resulte esencial que el proceso sea dirigido por una persona profesional de la psicología, que será la responsable de coordinar el equipo que interviene en la aplicación del plan, de dirigir las entrevistas con las y los familiares u otros allegados, de ofrecer apoyo y formación a las y los miembros del personal que participen en la aplicación; en definitiva, de liderar el proceso.

Una vez que se ha diseñado y consensuado un plan de apoyo conductual, es fundamental que todas las personas implicadas en su aplicación:

  • Asuman el compromiso de aplicarlo tal y como está diseñado, incluso cuando se tengan reservas con respecto a su utilidad o adecuación.
  • No interrumpan o cesen la aplicación del plan o de algunos de sus elementos de forma unilateral, sin que dicha interrupción haya sido previamente acordada por el equipo que participa en el diseño y seguimiento del plan.

Características de los Planes de Apoyo Conductual Positivo

Para ser eficaces, los planes de Apoyo Conductual Positivo deben reunir las siguientes características:

  • Deben basarse en una evaluación funcional de las conductas problemáticas y las intervenciones deben estar directamente relacionadas con los factores del entorno –variables de actividad, ambientales, personales o sociales– que determinan la ocurrencia de la conducta problemática y con las hipótesis establecidas acerca de la función que desempeña la conducta problemática para la persona que lo presenta.
  • Deben ser comprensivos e incluir múltiples intervenciones (raramente va a ser suficiente una única intervención).
  • Deben ser proactivos, es decir, deben contemplar la enseñanza de habilidades alternativas y la introducción de adaptaciones en el entorno.
  • Deben enfatizar las mejoras del estilo de vida en entornos inclusivos, no sólo como contexto para la intervención, sino también como meta a largo plazo de las intervenciones.
  • Deben reflejar valores centrados en la persona, y en el respeto de su dignidad y de sus preferencias.
  • Deben diseñarse para que puedan ser aplicados en entornos cotidianos y con los recursos normalmente disponibles.
  • Deben contemplar en su diseño que el éxito de la intervención se refiera a los siguientes aspectos: el incremento en el uso de habilidades alternativas, la disminución de la incidencia de la conducta problemática y la mejora de la calidad de vida.
  • Deben articularse en el marco de la Planificación Centrada en la Persona, como eje vertebrador de todas las intervenciones referidas a una misma persona.

VOLVER
IMPRIMIR
COMPARTIR

Customización de cookies

Cookies Analytics

Este sitio web utiliza cookies de terceros para cuantificar el número de usuarios y así realizar la medición y análisis estadístico de la utilización que hacen los usuarios del servicio ofertado. Para ello se analiza su navegación en nuestra página web con el fin de mejorar la oferta de productos o servicios que le ofrecemos por medio de la cookie Google Anlytics

Cookies para compartir en redes sociales

Usamos algunos complementos para compartir en redes sociales, para permitirle compartir ciertas páginas de nuestro sitio web en las redes sociales. Estos complementos colocan cookies para que pueda ver correctamente cuántas veces se ha compartido una página.