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Reconocer y responder a las necesidades emocionales del personal de apoyo

Nuestra forma de pensar y nuestros sentimientos están muy relacionados entre sí: cómo nos sentimos afecta a cómo pensamos y cómo pensamos afecta a cómo nos sentimos. Nuestros patrones de pensamiento pueden añadir más estrés a las situaciones en las que nos enfrentamos a conductas problemáticas, de modo que si conseguimos modificar nuestra forma de pensar sobre una determinada situación, es probable que nuestros sentimientos cambien y que se reduzca el nivel de estrés. Por ejemplo, si voy en un autobús abarrotado de gente, y la persona que está a mi lado me empuja, me sentiré de forma distinta si pienso que lo ha hecho accidentalmente o si creo que ha sido de forma intencionada.

El modelo A-B-C de Pensamientos y Sentimientos puede ayudarnos a afrontar el estrés que sentimos cuando tenemos que enfrentarnos a las conductas problemáticas de alguna de las personas con discapacidad a las que atendemos.
 

  • Veámos cómo con el ejemplo anterior:
    • A: representa el suceso activador. En el ejemplo anterior, el empujón de la otra persona es un suceso antecedente o activador.
    • B: representa nuestras creencias o pensamientos sobre la acción. En el ejemplo anterior, los pensamientos pueden ser: "este hombre es repugnante, es un animal", "qué se ha pensado, no tiene derecho a hacer eso" o "está claro que lo ha hecho a propósito".
    • C: representa la consecuencia emocional de nuestros pensamientos. La rabia puede ser una consecuencia de pensar que alguien nos ha empujado intencionadamente. Otras consecuencias emocionales pueden ser el asco o el miedo.


Incluso aunque no pongamos palabras a dichos sentimientos, estos pueden aparecer y provocar reacciones como que se nos acelere el corazón o la respiración.

  • Pensemos ahora en un ejemplo referido a situaciones de conductas problemáticas en personas con discapacidad:
    • A: La persona con discapacidad empuja e intenta morder a un miembro del personal.
    • B: El personal puede pensar: "Siempre igual, esta persona me odia", o quizás piense: "No sirvo para este trabajo", o "lo hago tan mal que por eso intenta morderme". "No puedo consentir que me haga esto; perderé mi autoridad frente al resto de los usuarios". "Si los demás no ven consecuencias tratarán de hacer lo mismo".
    • C: Como resultado de estos pensamientos se dan unas consecuencias emocionales en el miembro del personal:
      • Si piensa "siempre igual, me odia", la consecuencia emocional de su pensamiento probablemente sea de angustia.
      • Si lo que piensa es "no sirvo para este trabajo", la consecuencia emocional probablemente será de tristeza, o incluso de depresión.
      • Si lo que piensa es "perderé mi autoridad ante los demás", la consecuencia emocional probablemente será de frustración o rabia.


Como puede observarse, no es sólo el comportamiento de los demás lo que nos altera, sino lo que nosotros pensamos acerca de dicho comportamiento. Nuestros sentimientos son nuestra responsabilidad y no debemos culpar a la persona por las emociones negativas que nos pueden provocar sus conductas problemáticas.
 

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