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El impacto de la atención personal en las y los profesionales de apoyo

Estrategias individuales

  • La importancia de controlar los sentimientos y las emociones.
    • Una de las formas más efectivas de hacer frente a estas situaciones es afrontar nuestros propios sentimientos, porque la fuerza de lo que sentimos -ya sea asco, frustración, rabia, angustia, desesperación o incluso miedo- afecta a nuestra manera de prestar los apoyos de cuidado personal e íntimo.
    • Son emociones muy reales y pueden tener un impacto negativo en nuestra salud física y mental. La Guía de Bienestar Emocional, en el apartado dedicado a la inteligencia emocional, puede ser de utilidad para profundizar en estas cuestiones.
       
  • Reconocer las propias emociones.
    • Lo primero que debemos hacer es prestar atención a cómo se siente nuestro cuerpo. Hay ciertos signos -aumento de la frecuencia cardiaca, respirar o tragar saliva más rápidamente, dolor de cabeza, sudoración, tensión en el cuello o en los hombros, dolor de estómago o apretar los dientes- indicativos de que estamos tratando de controlar emociones o sentimientos no siempre fáciles de reconocer.
    • Algunas de nuestras conductas también pueden ser señales de que estamos intentando controlar emociones de las cuales no somos conscientes. Por ejemplo:
      • Elevar el volumen de la voz.
      • Reñir a alguien.
      • Bromear sarcásticamente.
      • Ignorar o rehuir de una persona.
      • Mostrar impaciencia.
      • Reconocer estas señales puede ayudarnos a afrontar de otra manera lo que las está causando.
         
  • Revisar nuestra forma de pensar e interpretar los acontecimientos.
    • Nuestra forma de pensar y nuestros sentimientos están muy relacionados entre sí: cómo nos sentimos afecta a cómo pensamos y cómo pensamos afecta a cómo nos sentimos. Nuestros patrones de pensamiento pueden añadir más estrés a la situación a la que nos enfrentamos, de modo que si conseguimos modificar nuestra forma de pensar sobre una determinada situación, es probable que nuestros sentimientos cambien y que se reduzca el nivel de estrés.
    • El modelo A-B-C de Pensamientos y Sentimientos puede ayudarnos a afrontar el estrés que sentimos cuando tenemos que prestar apoyos de cuidado íntimo que nos resultan particularmente desagradables.
    • Veamos cómo con un ejemplo:
      • A: La persona con discapacidad ha defecado en el suelo.
      • B: El personal puede pensar: "Siempre igual, lo hace queriendo", o quizás piense: "No sirvo para este trabajo", "No puedo consentir que me haga esto; perderé mi autoridad frente al resto de los usuarios".
      • C: Como resultado de estos pensamientos se dan unas consecuencias emocionales en la persona profesional:
        • Si piensa "siempre igual, lo hace queriendo", la consecuencia emocional de su pensamiento probablemente sea de rabia.
        • Si lo que piensa es "no sirvo para este trabajo", la consecuencia emocional probablemente será de tristeza, o incluso de depresión.
        • Si lo que piensa es "perderé mi autoridad ante los demás", la consecuencia emocional probablemente será de frustración o rabia.
      • Como puede observarse, no es sólo el comportamiento de los demás lo que nos altera, sino lo que nosotros pensamos acerca de dicho comportamiento. Nuestros sentimientos son nuestra responsabilidad y no debemos culpar a la persona por las emociones negativas que nos pueden provocar. Posiblemente, en todos los supuestos, a esos sentimientos, se sume el asco, que es probablemente el más difícil de controlar porque obedece en gran medida a mecanismos de reacción involuntaria.
         
  • Evitar los hábitos de pensamiento inútil
    • Es más fácil que nos sintamos muy estresados, deprimidos o enfadados, cuando adoptamos actitudes negativas ante las situaciones o los incidentes. Cualquiera que sea el sentimiento negativo, en la medida en que sea muy fuerte o persistente, perjudicará a nuestro bienestar, a nuestras relaciones o a nuestro trabajo.
    • Esto no significa que se pueda acabar completamente con emociones como la rabia, la frustración, la cólera, o la ansiedad. Son emociones naturales y esperables en ciertas situaciones y, por tanto, pensar que podemos eliminarlas no es realista. Sin embargo, sí lo es dar pasos para poder limitarlas o contenerlas cuando se vuelven muy fuertes o persistentes e influyen en nuestra salud física y mental y afectan a las relaciones o al trabajo.
    • Para tratar de mantener esas emociones y sentimientos en niveles asumibles hay que ser conscientes de que existen una serie de patrones de pensamiento extremo, particularmente proclives a generar esos sentimientos negativos:
      • Pensamientos catastrofistas, es decir, ver las cosas peores de lo que son. Por ejemplo, describir un suceso fortuito o desafortunado como terrible, incluso aunque no se haya producido ningún daño o este haya sido pequeño.
      • Empeñarse en que las cosas deben ser de una forma determinada en vez de aceptar que son como son y de centrarse en lo que es posible hacer para cambiarlas.
      • Considerar que ciertas cosas que hemos hecho, visto o experimentado alguna vez, pasan siempre o mucho más a menudo de lo que realmente ocurren.
      • Ver sólo algunas cosas mientras ignoramos las demás, o considerar sólo lo negativo y nunca lo positivo.
      • Etiquetar o categorizar a las personas y a las cosas en lugar de considerar que la ocurrencia de determinada conducta no define necesariamente a la persona: no es lo mismo ser malo que hacer algo malo.
    • Muchas de esas formas de pensar que nos hacen sentir absolutamente alterados son hábitos de pensamiento que vamos desarrollando desde la infancia.
       
  • Aprender a relajarse. Hay técnicas de relajación muy útiles que se centran en la respiración y que puede usarse también junto con técnicas de relajación muscular:
     
    • Relajación centrada en la respiración:
      • Primero, pensar en una palabra o frase sencilla, como por ejemplo ´calma´, ´tranquilidad´ o ´me voy a relajar´. Elegir una palabra o una frase que uno asocie a la relajación; será, en cada caso, la palabra o frase especial de la persona que inicia el proceso de relajación.
      • Sentarse o tumbarse, con los ojos cerrados. Respirar de forma natural y exhalar el aire. Concentrarse sólo en la respiración. No es necesario hacer un esfuerzo especial, sólo respirar. Cada vez que se exhale el aire, repetir la palabra o frase especial que se haya seleccionado, por ejemplo ´calma´, en voz alta o en silencio. Mientras se realiza el ejercicio, intentar centrar la atención en la respiración y repetir la palabra o frase al exhalar, evitando o rechazando otros pensamientos.
      • Para conseguir efectos beneficiosos con estas técnicas de relajación es conveniente practicarlas regularmente, durante 10 ó 20 minutos al día, para poder conseguir niveles de relajación cada vez más profundos y ser, a la larga, capaz de utilizar esta técnica en una variedad de situaciones.
         
    • Relajación muscular: el método de relajación progresiva de Jacobson. (Tomado de Jacobson, E. (1938). Progressive relaxation. Chicago: University of Chicago Press).
      La relajación muscular progresiva es una técnica de tratamiento del estrés que parte de considerar que dado que la tensión muscular acompaña a la ansiedad, esta puede reducirse aprendiendo a relajar la tensión muscular. Conviene seguir las siguientes pautas:
      • 1. Sentarse en una silla confortable, sin cruzar las piernas.
      • 2. Hacer lentamente dos respiraciones profundas.
      • 3. Tensar y relajar, alternativamente, grupos específicos de músculos. Hay que concentrarse en la sensación muscular, en el contraste entre tensión y relajación:
        • Manos. Apretar los puños, tensarlos y destensarlos. Extender y relajar los dedos.
        • Biceps y triceps. Tensar y relajar los bíceps sin tensar las manos. Tensar y relajar los tríceps.
        • Hombros. Tirar de ellos hacia atrás y relajarlos.
        • Cuello (lateral). Con los hombros rectos y relajados, doblar la cabeza lentamente a la derecha hasta donde se pueda, después relajar. Hacer lo mismo a la izquierda.
        • Cuello (hacia adelante). Llevar el mentón hacia el pecho, después relajarlo.
        • Boca (extender y retraer). Con la boca abierta, extender la lengua tanto como se pueda y relajar dejándola reposar en la parte de abajo de la boca. Llevar la lengua hasta tan atrás como se pueda en la garganta y relajar.
        • Lengua (paladar y base). Apretar la lengua contra el paladar y después relajar. Apretarla contra la base de la boca y relajar.
        • Ojos. Abrirlos tanto como sea posible y relajar. Asegurarse de que quedan completamente relajados, los ojos, la frente y la nariz después de cada tensión.
        • Respiración. Inspirar tan profundamente como sea posible y entonces inspirar un poco más; expirar y respirar normalmente durante 15 segundos. Después expirar echando todo el aire que sea posible y entonces expirar un poco más; respirar normalmente durante 15 segundos.
        • Espalda. Con los hombros apoyados en el respaldo de la silla, tirar el cuerpo hacia adelante de manera que la espalda quede arqueada; relajar.
        • Glúteos. Tensar y elevar la pelvis fuera de la silla; relajarla. Apretar las nalgas contra la silla; relajar.
        • Muslos. Extender las piernas y elevarlas 10 cm. No tensar el estómago; relajar. Presionar los pies contra el suelo; relajar.
        • Estómago. Tirar del estómago hacia dentro tanto como sea posible; relajar completamente. Tirar del estómago hacia afuera; relajar.
        • Pies. Apretar los dedos (sin elevar las piernas); relajar. Apuntar con los dedos hacia arriba tanto como sea posible; relajar.
        • Dedos. Con las piernas relajadas, apretar los dedos contra el suelo; relajar. Arquear los dedos hacia arriba tanto como sea posible; relajar.
      • 4. No mantener la respiración, ni apretar los dientes o los ojos. Respirar lentamente y uniformemente y pensar solo en el contraste entre la tensión y la relajación. Cada tensión debe durar unos 10 segundos; cada relajación otros 10 o 15 segundos.
      • 5. Hacer la secuencia entera una vez al día hasta sentir que se es capaz de controlar las tensiones de los músculos.
      • 6. Hay que ser cuidadoso si se tienen agarrotamientos musculares, que hacen aconsejable consultar previamente con el médico.
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