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Apoyos para vestirse y desvestirse

Como ya se ha dicho, presentar una buena imagen es importante para la interacción social y, por lo tanto, para la integración social: una presentación adecuada tiene un gran valor de aceptación y de reconocimiento social. La forma de vestirse es un elemento clave en la construcción de la imagen personal, porque forma parte de la presentación que uno ofrece de sí mismo a los demás. Por ello, es importante que en los servicios de apoyo se trate de estimular a las personas usuarias para que cuiden de su imagen y para que todos los días se vistan de forma adecuada. El cuidado de su aspecto reforzará su autoestima, mejorará su estado de ánimo y les ayudará en la adquisición de autonomía.

Vestirse y desvestirse son tareas complejas: requiere habilidades de equilibrio, coordinación, movilidad en las articulaciones, fuerza y destreza. Requiere además capacidad para elegir y decidir qué ponerse o no ponerse en función de las circunstancias. Esa dificultad determina que las personas con limitaciones en la movilidad o con limitaciones para la toma de decisiones, en particular las personas con discapacidad intelectual o deterioro cognitivo, puedan requerir apoyo para realizarlas:

  • En algunos casos, pueden bastar algunas indicaciones que les orienten a adecuar mejor la elección de la ropa al tiempo que hace o a la actividad que van a realizar.
     
  • Otras veces, pueden requerir un nivel de apoyo más intenso y específico para ponerse o quitarse la ropa: puede ser suficiente colocar las prendas que tiene que ponerse en el orden correcto en que se las tiene que poner e ir indicando, verbalmente, a medida que se va vistiendo, cómo debe hacerlo; en otros supuestos será necesario prestar un apoyo físico parcial -por ejemplo, para atarse los botones o los zapatos- o un apoyo físico total -en estos casos, el personal de apoyo, a modo de recordatorio, debe ir explicando lo que está haciendo, con el fin de ir estimulando al máximo la participación de la persona-.


La evaluación de la autonomía para el vestido debe hacerse lo antes posible con el fin de determinar las áreas en las que la persona es autónoma, aquellas en las que necesita práctica y/o aprendizaje y aquéllas otras en las que necesita además apoyo. La habilidad y la velocidad puede aumentarse gradualmente y muchas personas pueden llegar a ser autónomas si se les da tiempo suficiente y si se les ofrece la enseñanza idónea. Al iniciar un proceso de este tipo, conviene tener presente que desvestirse es más fácil que vestirse; es menos cansado y, por lo tanto, conviene que el aprendizaje y el entrenamiento empiecen por ahí.

El personal de apoyo tiene la responsabilidad de garantizar que las personas usuarias puedan vestirse y desvestirse en condiciones de privacidad, debiendo evitar cualquier tipo de intromisión, ya sea accidental, deliberada o rutinaria.

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