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Apoyos para moverse y desplazarse

Algunas personas con discapacidad necesitan, por muy diversas causas, la ayuda del personal para poder desplazarse o moverse. Para prestar ese apoyo es indispensable que las y los profesionales de apoyo, en particular los de atención directa, aprendan técnicas de movilización y las practique con regularidad, con el fin de garantizar la adecuación, la eficacia y la seguridad de los movimientos, así como su higiene postural. Es importante controlar la postura que uno adopta en cada momento y moverse de forma que se minimice la presión que se impone al cuerpo para limitar el riesgo de lesiones, tanto para el personal de apoyo como para la persona a la que se moviliza. Las malas posturas pueden convertirse en hábitos y si se repiten a menudo acaban pareciendo cómodas, haciéndose más difícil detectar el riesgo de lesión.

Es más probable sufrir una lesión en los siguientes casos:

  • Haciendo movimientos de torsión o giratorios con el cuerpo.
  • Manteniendo una misma postura durante un periodo de tiempo prolongado.
  • Repitiendo mucho el mismo movimiento.
  • Realizando movimientos descoordinados.


No existe un único método para movilizar a otra persona y, de hecho, lo más adecuado es aprender diferentes técnicas entre las que se podrá optar en función de las circunstancias particulares del caso. Con todo, existen algunos elementos esenciales que siempre deben tenerse en cuenta, tanto cuando se trata de ayudar a una persona a levantarse como a volverse a sentar o tumbar en la cama. Estos principios básicos también deben aplicarse cuando se ayuda a una persona a transferirse o cuando se empuja una silla con mucho peso o se tira de ella. Son los siguientes:

  • Conocer a la persona y sus necesidades.
  • Tener conocimientos y entrenamiento en biomecánica (uso de nuestro propio cuerpo como "máquina" para mover a la persona).
  • Seleccionar meditadamente la técnica a emplear y los productos de apoyo más adecuados.
  • Adecuar el entorno de la persona, pensando en ella y en quienes la cuidan.
  • Mantener constantemente una correcta higiene postural.


Estos cinco principios, que son extremadamente sencillos de cumplir, presentan claras ventajas:

  • Contribuyen a la mejora física y psicológica de la persona a la que se presta apoyo, lo que redunda en una mayor autonomía y en una mejor calidad de vida.
  • Evitan lesiones, ahorran esfuerzo innecesario y aportan una capacidad de trabajo muy superior a las y los profesionales de apoyo.
     

Pautas de Buenas Prácticas para Movilizaciones
 

  • Procurar no levantar peso a menos que resulte imprescindible.
     
  • Valorar la situación: Valorar detenidamente la situación antes de optar por levantar a la persona y asegurarse de que se hace uso de las ayudas que resulten adecuadas. Antes de levantar a una persona, preguntarse:
    • Si es indispensable levantarle.
    • Si algún otro profesional puede ayudar en la maniobra, teniendo siempre presente que cuando la persona usuaria es totalmente dependiente es indispensable proceder a la movilización entre dos profesionales.
    • Si conviene utilizar algún producto de apoyo (una grúa, por ejemplo). Antes de utilizar una grúa, es conveniente hacer uso de otros productos de apoyo, como son los discos giratorios o las barras de apoyo, ya que de esta manera mantendremos la movilidad que tiene la persona.
    • Si la persona con discapacidad puede colaborar de algún modo para facilitar el movimiento.
    • Si la persona que va a realizar la maniobra se siente segura de poder levantarle.
       
  • Valorar el entorno:
    • Comprobar que no hay obstáculos que podrían dificultar la maniobra: cables sobre el suelo, líquido derramado sobre el suelo, alfombras, etc.
    • Determinar cuál es la distancia a recorrer y asegurarse de que sea lo más corta posible.
    • Asegurarse de que se trata de un entorno seguro: buena iluminación, suelo no deslizante, etc.
    • Verificar si hay espacio suficiente o si es necesario desplazar algún mueble para disponer de más sitio.
       
  • Evaluar la maniobra:
    • Verificar si la persona con discapacidad es capaz de entender a la persona que va a levantarle y si puede colaborar de alguna manera.
    • Comprobar si presenta signos de agitación o confusión. Si es así, asegurarse de contar con la ayuda de otros profesionales.
    • Fijarse en si la persona es alta o baja, delgada u obesa.
    • Verificar si la persona tiene algún problema de salud que convenga tener en cuenta: hemiplejia, rigidez articular, zonas doloridas, tono muscular, etc.
       
  • Evaluar las propias habilidades de la persona que va a realizar la maniobra:
    • Valorar si está en condiciones de levantar la carga, si tiene problemas de espalda o problemas articulares.
    • Evitar cualquier maniobra de este tipo en los casos en los que la persona profesional de apoyo está embarazada.
    • Determinar la técnica más adecuada y valorar si se siente capaz de aplicarla correctamente. En caso de duda, pedir ayuda.
    • Asegurarse de tener puesto el atuendo adecuado: ropa holgada y zapatos bajos y no deslizantes.
    • Quitarse anillos, reloj, collar, cadenas, pendientes, u otros adornos que pudieran engancharse.
  • Cuando la persona que requiere apoyo para la movilidad colabora conviene que también ésta siga unas normas básicas de mecánica corporal:
    • Si está acostada
      • Mantener piernas y brazos alineados a lo largo de su cuerpo.
      • El colchón sobre el que se encuentre acostada debe ser firme para que el apoyo sea uniforme y estable.
    • Si está de pie
      • Separar ligeramente sus pies para así aumentar su base de sustentación y mejorar su propia estabilidad.
      • Procurar que la cadera se mantenga siempre dentro del espacio delimitado por el ancho de los pies.
      • Procurar que contraiga los músculos abdominales y glúteos y mantener la espalda recta, echando los hombros hacia atrás.
      • Si está sentada
        • Disponer de asientos que permitan mantener la espalda recta y apoyada.
        • Procurar que las caderas, rodillas y tobillos de la persona, formen un ángulo recto, debiendo estar los pies siempre apoyados en el suelo. Si estos no alcanzaran el suelo, colocar un taburete debajo de los mismos para evitar que queden colgando en el aire.
        • Para levantarse de la silla, indicarle q formarán ángulos rectos e se incline recto hacia delante de manera que su cabeza llegue al plano de las rodillas, se apoye en los reposabrazos o en su defecto en la mesa, y a la orden de "tres" colabore en el impulso hacia delante y arriba para ponerse de pie.


 

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