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Cómo tratar la sexualidad en el marco de los servicios de apoyo

Conductas afectivo-sexuales con el personal

Las relaciones entre profesionales y personas usuarias son naturales e inherentes a la prestación de apoyos y en el contexto de la atención no siempre es fácil definir el marco relacional y deslindar lo profesional de lo personal.

Es habitual que las personas con discapacidad se sientan atraídas por el personal que les atiende en los servicios residenciales o diurnos en los que pasan la mayor parte del tiempo; también lo es que atribuyan un sentido erótico a algunos contactos físicos que tienen con ellos. A ello también puede contribuir el hecho de que, en ocasiones, el carácter asexuado que se ha tendido a atribuir a las personas con discapacidad, puede llevar al personal a adoptar actitudes, verbales o físicas, susceptibles de generar equívocos e interpretaciones erróneas en cuanto a la naturaleza de sus relaciones.

Es indispensable actuar con cautela y evitar cualquier equívoco, de modo que no conviene, como a veces ocurre, mostrarse condescendientes con las conductas no adecuadas que presentan algunas personas con discapacidad (en particular, tocamientos, por parte de usuarios a mujeres con discapacidad o a miembros del personal femenino). No debe permitirse que los hombres con discapacidad presenten, en estos aspectos, un comportamiento sexual que en ningún caso sería tolerado si lo presentara un hombre sin discapacidad. Debe prestarse atención y cuidados similares a todas las personas, sin diferencias que puedan ser entendidas como preferencias afectivas.


Pautas de buenas prácticas

Las personas profesionales debemos aprender a gestionar de forma adecuada nuestras propias emociones como parte de nuestra tarea profesional de apoyo. La relación con las personas usuarias debe mantenerse en el terreno profesional y en las y los profesionales recae la responsabilidad de que así sea.

Diversas estrategias pueden contribuir a frenar este tipo de conductas:

  • El personal debe explicar claramente a la persona con discapacidad que presenta esa conducta, que no le agrada que le toque, le bese o le acaricie de esa manera.
  • Cuando se observe que un usuario se siente atraído, está enamorado o parece obsesionado con alguna de sus cuidadoras, lo más conveniente es que le atienda otra profesional.
  • Una vez que la persona usuaria ha interiorizado el mensaje, puede recurrirse a técnicas de apoyo conductual.

Los programas de educación sexual, tanto cuando se dirigen a las personas usuarias como cuando se dirigen a las y los profesionales, deben incorporar esta dimensión.

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