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El proceso de recuperación del Daño Cerebral Adquirido

Cuando se produce una lesión cerebral es necesario que la persona y su familia o entorno directo tengan muy presente que tanto el grado como el proceso de recuperación son muy variables entre las personas. Es fundamental también entender que, a pesar de la gravedad de la situación, existen tratamientos, terapias y servicios de apoyo que pueden contribuir a que la vida de la persona mejore gradualmente.

Los avances médicos actuales han determinado una disminución en el número de muertes tras sufrir un daño cerebral, incluso en casos muy severos y, en consecuencia, en la actualidad, es más frecuente que sobrevivan personas con alteraciones muy severas.

Todavía no se comprende totalmente la forma en que el cerebro recupera su funcionamiento: por un lado, se sabe que, una vez dañado, el tejido cerebral no vuelve a regenerarse; por otro, también se sabe que el cerebro experimenta grandes mejorías durante los dos primeros años tras la lesión y que después, aunque el proceso tiende a ralentizarse, la recuperación prosigue durante años y años, siempre que se mantenga algún estímulo sensorial.

¿Cómo se explica este proceso habida cuenta de que el tejido cerebral no se regenera?

La comunidad científica maneja diferentes hipótesis al respecto:

  • Las investigaciones indican que, cuando el cerebro se daña, intenta recuperarse, reorganizándose. Esta capacidad se denomina "plasticidad cerebral" Así, cuando ocurre la lesión cerebral, es probable que determinadas zonas del cerebro, que previamente no se utilizaban para una tarea particular, empiecen a realizar las funciones que ejecutaban antes las áreas dañadas. En otros términos, se abren nuevos circuitos para el desarrollo de las funciones cerebrales: cuanto más joven sea el cerebro, más fácil será la apertura de estos nuevos caminos; con la edad, los caminos se estabilizan y el cerebro es menos flexible o "plástico". La plasticidad cerebral es la adaptación que experimenta el Sistema Nervioso ante cambios en su medio externo e interno. El término refleja también la adaptación funcional que desarrolla el encéfalo para minimizar los efectos de las lesiones estructurales y funcionales. Esta capacidad cerebral es la que permite que, tras una lesión, el encéfalo se reorganice para seguir desarrollando funciones que antes desarrollaban determinadas áreas afectadas por la lesión. Dicho esto, también puede suceder, dependiendo del tipo de lesión, que la plasticidad afecte negativamente a la autonomía de la persona, al reorganizarse determinadas redes neuronales sin el necesario control por parte de alguna de las áreas dañadas.
     
  • Otras teorías apuntan a que, cuando algunas células nerviosas son dañadas, pero no destruidas, puede existir un proceso de "rebrote" en las dendritas (ramificaciones) de las células.
     
  • Otras tesis sugieren que algunas células nerviosas se encuentran simplemente "aturdidas" después de producirse el daño cerebral y que recuperan su función después de un período de suspensión.
     
  • También se barajan los conceptos de reserva cerebral y de reserva cognitiva como agentes de recuperación en casos de daño cerebral.
    • La reserva cerebral se refiere a la capacidad de reserva relacionada con la estructura física del telencéfalo: en base a ella, diferencias individuales en el propio cerebro permiten a algunos individuos compensar la patología mejor que a otros. Así, se ha sugerido que características como el volumen intracraneal, un número mayor de neuronas mielinizadas, mayor cantidad de sinapsis y neuronas piramidales más grandes, constituyen factores protectores contra la decadencia cognitiva de la edad y de sus patologías relacionadas.
    • La reserva cognitiva, en cambio, se refiere a una mejora funcional (en lugar de simplemente estructural) y se ha asociado a una amplia variedad de factores intelectuales, sociales y físicos que se presentan en la vida diaria de un individuo a lo largo de su ciclo vital. Este concepto se relaciona con la forma en que los individuos manejan las informaciones de su medio y las procesan para la realización de una tarea. Las investigaciones apuntan a que factores como el nivel de educación, la realización de ciertas actividades recreativas estimulantes o el bilingüismo, están fuertemente ligados a la reserva cognitiva.
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