Ir directamente al contenido

La intervención directa con menores víctimas de violencia de género

Como ya se ha comentado repetidamente, la intervención con los hijos y las hijas de mujeres maltratadas debe efectuarse, siempre que sea posible, de forma paralela al trabajo con las madres. (…) Es imprescindible intervenir de forma paralela con la madre y, a través del trabajo conjunto con ella.

Los equipos profesionales deben centrar sus esfuerzos en (Baker y Cunninghan, 2004b):

  • Flexibilizar los roles de género
    • Los hombres agresores están muy centrados en sí mismos y ofrecen unos modelos de relación muy pobres. Estos niños y niñas aprenden que se puede ejercer el poder y el control a través de estrategias violentas y que, además, no tienen consecuencias negativas en quien las aplica
    • Es importante poder ofrecer a estos niños y niñas unos modelos de relación alternativos, basados en el respeto, la confianza y el afecto.
    • La madre es un elemento clave en la transmisión de este tipo de modelo, pero también es importante que las niñas y niños puedan aprender esto de profesionales del género femenino y masculino.
  • Establecimiento de límites y normas de forma coherente y  razonables
    • Las niñas y los niños víctimas de violencia de género se sienten atrapadas/os entre las normas que les impone la madre y las que les impone el padre. También pueden sentir mucha confusión ya que las normas varían según el humor del agresor.
    • En los casos de violencia de género las madres suelen haber sufrido muchas situaciones de humillación y desvalorización delante de sus hijos e hijas; esto implica una desautorización delante de los niños y niñas dificultando el posterior establecimiento de límites educativos.
    • En este punto es básico trabajar con la madre pero también es importante que las niñas y niños vean que las normas adecuadas, proporcionadas y coherentes son algo común en su entorno y que las aplican aquellas personas que les quieren y a quienes les importan.
    • Los/as profesionales que trabajan con los hijos e hijas se convierten, a lo largo de la intervención, en personas adultas significativas para ellos/as y por eso es importante que trabajen en esta línea.
  • Fomentar nuevas conductas y motivaciones en los/as niños/as
    • Estos niños y niñas han sufrido abusos emocionales por parte de su padre y, probablemente, éste se ha dirigido a ellos/as con apodos despectivos, les ha corregido a cada momento de forma incisiva, les ha insultado y, probablemente, nunca les ha motivado lo suficiente.
    • Seguramente estos niños y niñas han desarrollado miedo al fracaso, el cual les impide atreverse a probar cosas nuevas.
    • En muchas ocasiones a estas niñas y niños el agresor les ha dicho que eran estúpidos cuando tenían dificultades para aprender algo. Como consecuencia, se juzga su autoestima en vez de motivarles para avanzar.
    • Es muy importante que durante la intervención con estos niños y niñas se les reconozcan todas las actitudes y comportamientos positivos que desarrollen, se les motive para intentar cosas nuevas y se les acompañe cuando aparezca la frustración, tratándola como un sentimiento normal que es bueno sentir y que debe permitirles seguir avanzando.
  • Modular ciertas reacciones emocionales y buscar alternativas, ofrecer explicaciones
    • Los niños y las niñas que viven en entornos violentos y conflictivos intentan desconectarse del ruido, se distraen con fantasías o bloqueos emocionales, o incluso aprenden a castigarse ellos mismos.
    • Los padres autoritarios y violentos dan órdenes de forma impulsiva y esperan una respuesta inmediata haciendo que muchas veces estas niñas y niños no comprendan porqué se les exigen determinadas cosas. En vez de aprender lecciones constructivas, aprenden las cosas porque ‘deben estar bien’; este tipo de disciplina es caprichosa y poco consistente así que los niños y las niñas acaban portándose mal o teniendo conductas agresivas.
    • La intervención directa de los profesionales con estos niños y niñas, y también a través del trabajo con las madres, debe centrarse en explicar el por qué se hacen determinadas demandas relacionándolas siempre con el componente afectivo que conllevan. Por ejemplo, cuando a un niño o niña se le pide que haga una cosa determinada (ducharse, acabarse la comida, hablar con los compañeros del colegio en vez de pelearse, etc.) debe acompañarse de la importancia afectiva que va implicada: ‘mamá te lo dice porque te quiere’ o ‘es importante que aprendas esto para que la gente que te quiere no te rechace’ o ‘nosotros lo que queremos es ayudarte, que puedas estar mejor, etc.
  • Validar sus opiniones y deseos
    • Estas niñas y niños han tenido una relación con las personas adultas, sobre todo con su agresor, en la que nunca se les ha preguntado sobre sus preferencias, opiniones, deseos, etc. Esto genera una sensación de no ser una persona válida y genera mucha inseguridad en estas niñas y niños, junto con una autoestima muy baja.
    • A la hora de intervenir con ellos y ellas es importante explicitar que sus opiniones son importantes pero también actuar en consecuencia; es decir, a la hora de plantearles el plan de trabajo, por ejemplo, hay que contar con su opinión y si es necesario y se considera adecuado, modificar nuestras ideas previas para dar un lugar a las preferencias del niño o la niña.
    • Es básico hacerles sentir que su opinión es tenida en cuenta y que lo que desean y quieren es importante para las personas que tienen alrededor.
  • Establecer expectativas realistas respecto al comportamiento de los/as niños/as
    • A los hijos e hijas de mujeres maltratadas muchas veces se les pide que estén tranquilos, que sean limpios y muchas otras demandas que ellos no pueden conseguir; esto hace que estos niños y niñas siempre sientan que hacen cosas inadecuadas o insuficientes. Por ejemplo, hay padres que exigen a los bebés que no se ensucien, demanda a la que el niño o niña no puede responder.
    • Es importante que estos niños y niñas puedan aprovechar la intervención educativa para volver al mundo de la infancia, para redefinir que demandas son adecuadas que se les hagan y cuales son responsabilidad de las personas adultas.
    • Además es necesario que se les explicite que algunas de las demandas que han recibido a lo largo de su vida han sido erróneas y que no deben sentirse culpables por no haberlas podido asumir.
  • Crear fronteras alrededor de los problemas de los adultos
    • En los contextos familiares donde existe violencia los límites entre generaciones son escasos, haciendo que los niños y las niñas escuchen y sepan cosas íntimas o privadas de su madre. En algunas ocasiones escuchan o son conocedores de los abusos sexuales que sufre la mujer.
    • En este caso es importante trabajar con la madre la importancia de mantener los límites en aquellas cosas que le cuenta al niño o niña (el estado de los procesos judiciales, detalles de la historia de violencia, etc.). En realidad este es un aspecto relativamente fácil sobre el que intervenir, más complicado es trabajar con lo que cuenta el padre o con lo que el hijo o hija vive directamente en casa.
    • Por este motivo es importante intervenir directamente con el niño o la niña y ayudarle a redefinir que tipo de información debería tener y cual no debería estar en sus manos.
    • También es básico dejarle claro que la responsabilidad de protegerle de la información inadecuada no es suya sino de los adultos que se ocupan de él o ella.
  • Hacerles sentir merecedores de que les dediquen tiempo
    • Muchas de estas niñas y niños pueden sufrir cierto aislamiento por parte de sus iguales, especialmente en aquellas familias donde se producen cambios de domicilio, acceso a casas de acogida, etc.
    • Además estas madres suelen estar agotadas haciendo frente a las rutinas cotidianas y no tienen suficiente energía para sus hijos e hijas.
    • Los padres agresores, por su parte, muchas veces ignoran a sus hijos e hijas o condicionan su atención a demandas inadecuadas o a peticiones basadas en la manipulación (por ejemplo, decirles que les comprará juguetes cuando vayan a vivir con él).
    • En estas situaciones los hijos e hijas pueden dudar del amor de su madre, sentirse desatendidos y con falta de afecto o no querer poner más presión a su madre demandándole atención.
    • Por ello, es importante trabajar con la madre la necesidad de jugar con sus hijos e hijas y ayudarle a priorizar esto ante otros aspectos cotidianos.
    • Es necesario que la madre comparta la importancia que tiene el juego, el afecto y la interacción para un buen desarrollo durante la infancia.
    • A la hora de intervenir con los hijos e hijas hay que explicitar constantemente que son personas importantes, que se les quiere por lo que son y tal como son (con las cosas buenas y las cosas mejorables que tienen, como todas las personas).
    • También, según la edad del niño o niña, es efectivo explicarles el cansancio de la madre y, a la vez que se empaliza con sus sentimientos de soledad, explicitarles que la madre lo hace por su bien (que puedan tener juguetes, que puedan ir a las excursiones, que puedan tener ropa nueva, etc.)
VOLVER
IMPRIMIR
COMPARTIR

Customización de cookies

Cookies Analytics

Este sitio web utiliza cookies de terceros para cuantificar el número de usuarios y así realizar la medición y análisis estadístico de la utilización que hacen los usuarios del servicio ofertado. Para ello se analiza su navegación en nuestra página web con el fin de mejorar la oferta de productos o servicios que le ofrecemos por medio de la cookie Google Anlytics

Cookies para compartir en redes sociales

Usamos algunos complementos para compartir en redes sociales, para permitirle compartir ciertas páginas de nuestro sitio web en las redes sociales. Estos complementos colocan cookies para que pueda ver correctamente cuántas veces se ha compartido una página.