Infancia y Familia

Intervención familiar

El abordaje de los contextos de cronicidad en el marco de la intervención familiar

Diez principios que deben orientar la intervención en contextos difíciles

Resistir bien las crisis, lo imprevisto, lo ambiguo

Es importante evaluar cómo nos estamos sintiendo ante situaciones de crisis, ante el estancamiento y ante la ambigüedad o ambivalencia por parte de la familia respecto a situaciones de riesgo.

  • Cuando el profesional detecta que lo que siente es una gran necesidad personal de que se produzca un cambio, una gran necesidad de poder cerrar con rapidez la situación de dificultad, es fundamental que sea capaz de centrarse en esa sensación de necesidad.
  • Somos útiles y eficaces cuando mantenemos la capacidad de reflexionar, de buscar cosas nuevas, de imaginar situaciones que a los usuarios les parecen imposibles. Y para eso debemos tener un sentimiento de confort ante las situaciones de crisis. Es normal que nos contagie un cierto nivel de estrés, la conciencia de la necesidad o de la urgencia, pero siempre sin sobrepasar el nivel adecuado de estrés de rendimiento, es decir, ese que nos provoca motivación pero no parálisis o temor.
  • No hay una conciencia quizá suficientemente clara del componente de intervención en crisis que tiene el trabajo de los equipos de atención familiar en el marco de los servicios de sociales y de protección a la infancia.
  • Sirva, por lo tanto, este punto de esta guía para llamar la atención en nosotros mismos sobre nuestras reacciones ante los contextos de crisis y de dificultad.
    • ¿Cuál es nuestra primera reacción al descubrir un acontecimiento crítico de recaída, de retroceso, en el curso del trabajo con una familia?
    • ¿Qué adjetivo le podemos otorgar a esa primera reacción? ¿Temor? ¿Desasosiego? ¿Excitación? ¿Interés? ¿Energía? ¿Motivación? ¿Curiosidad? ¿Necesidad de acción? ¿Inhibición?

Es el tipo de ejercicio autoreflexivo que debemos hacer en esas situaciones, tanto individualmente como en el trabajo en equipo.