Cierre y ritual de terminación
Cuando la entrevista se hace en el domicilio, es conveniente usar elementos que marquen la función formal y profesional del encuentro, para luchar de esta forma contra el efecto de la excesiva familiaridad. Tomar notas, marcar claramente el rol de entrevistador y moderador, evidenciar las reglas del proceso de entrevista, usar una grabadora de audio, etc., son ejemplos de esos elementos que crean un contexto formal.
- El cierre es muy importante para darle a la entrevista en el domicilio un carácter profesional y optimizar su eficacia. Si haces la entrevista con otro/a compañero/a y las condiciones del espacio lo permiten, puedes incluso tomarte un tiempo para consultar “en equipo” las conclusiones y prescripciones finales de la entrevista.
- En cualquier caso, es muy recomendable ritualizar el cierre escribiendo y leyendo a todos los participantes la conclusión de la entrevista y los compromisos, tareas o sugerencias, que de ella se han derivado; es muy importante la concisión y usar un lenguaje sencillo accesible a la familia.
- Hay muchas maneras de hacer esto, cada profesional que hace una entrevista sabe medir la necesidad de ese tipo de procedimiento en función de la actitud de la familia, la función de la entrevista, la frecuencia de visitas a ese domicilio, pero cuando consideres que es necesario o apropiado puedes usar un “acta-resumen” sencillo y rápido. Apenas lleva 5 minutos su elaboración y otros tantos minutos su lectura a la familia.
- En algunas culturas resulta adecuado incluso pedir que los participantes firmen ese documento en el que has escrito el resumen y conclusiones o prescripciones de la entrevista; pero en otras culturas –como la nuestra– esto resulta demasiado formal e incluso intrusivo: se asocia a procedimientos legales y coercitivos.
- Cuando la entrevista se hace en el local del profesional, hay un cambio de contexto ambiental y un tiempo de transición entre el cierre de la entrevista y la vuelta de la familia a su casa (o lugares de destino después de la entrevista). Esto no es así en la intervención domiciliaria, no hay esos elementos de transición, por eso hay que asegurarse de que el cierre se hace bien y la familia no va a seguir discutiendo; y también asegurarse de que el clima final de la entrevista no es conflictivo y no hay riesgo de agresividad por parte de nadie. Si es necesario se les puede pedir a los miembros de la familia el compromiso de dejar el tema de discusión que se ha tenido en la entrevista y no tocarlo de nuevo hasta la próxima cita.
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