Infancia y Familia

Intervención familiar

Procesos clave en la intervención familiar: la creación de una alianza de trabajo con la familia

Actitudes iniciales de la familia respecto a la intervención

Demandante ("señala, queja, acusa y víctima")
  • Un miembro o una parte de la familia pide ayuda para otros miembros de la familia; reconoce, por lo tanto, que hay un problema pero el demandante no se ve como parte implicada en su solución; a veces no se ve ni siquiera como parte del problema y por tanto no colabora en ese sentido.
  • En ocasiones el demandante señala el problema, bien por iniciativa propia o bien cuando una situación de riesgo o problemática ha sido detectada por servicios sociales o educativos.
  • Distintos perfiles de actitud demandante en las personas usuarias:
    • Cuando se da este tipo de actitud de “señala” (por ejemplo, “todo tiene que ver con el problema que tiene mi marido cuando bebe… tiene una reacción que no es él…”), no es muy complicado integrar al demandante y comprometerlo activamente; es una postura bastante frecuente. 
    • Otra variante más complicada es la del demandante que sobre todo se queja, cuando el tono de su queja es muy insistente y bloquea la posibilidad de generar una contribución describiendo adecuadamente las conductas que motivan su queja. 
    • Acusar es otra variedad en la actitud del demandante, generalmente implica un nivel alto de conflicto y la persona que en la familia es consciente de la necesidad de intervención suele intentar una coalición con los profesionales en contra de alguien que es acusado de ser la causa de todos los problemas. 
    • Victimizarse es otra variante de la actitud demandante cuando va acompañada de una expresión de desánimo y desamparo, comunicando el daño sufrido y la imposibilidad de hacer ya nada más (“hemos hecho de todo, ya nos han machacado totalmente… que sea lo que tenga que ser, qué desgracia hemos tenido…”). (…)