Optimismo
En el plano de lo que es nuestro trabajo profesional, el optimismo es parte esencial de la actitud más productiva. Es un elemento directamente asociado a la capacidad y a la maniobrabilidad del profesional.
Uno de los componentes del optimismo en este contexto es la convicción que tenemos sobre la capacidad de cambio de las familias con las que trabajamos. Es muy importante tener un modelo que nos resulte válido de lo que significa el cambio de la familia y que se ajuste a las necesidades y dificultades con las que trabajamos.
El optimismo es una actitud que representa y transmite al usuario nuestra convicción de las posibilidades de mejorar las cosas, lo que incluye en muchos casos una interpretación positiva de situaciones complejas.
Esto sólo es posible si el profesional es capaz de focalizarse en los aspectos positivos o prometedores de una situación difícil, por pequeños que estos sean.
Si queremos verlo desde una perspectiva más técnica o especializada tendremos que considerar que el optimismo está relacionado con:
- Tipo de atribución causal sobre las cosas que nos rodean (locus de control) y en concreto con el hecho de hacer atribuciones sobre la capacidad interna que tenemos para cambiar las cosas. En este sentido, la actitud optimista del profesional está afianzada en un modelo y una formación que lleva a atribuir la causa de los cambios a lo que hacemos, tanto profesionales como usuarios, para conseguir esas transformaciones de la realidad, aunque sea en pasos muy pequeños.
- La autoeficacia, que se va desarrollando a través de integrar en nosotros mismos el análisis de lo que hemos conseguido y de lo que somos capaces de conseguir.
- Expectativas de éxito, que supone trabajar con las expectativas más positivas de todo el rango de posibilidades que se nos presentan. Este aspecto es muy importante porque la investigación en psicología ha demostrado el poder que tienen las expectativas para modular la motivación y por ende la conducta y sus resultados. Es decir, la capacidad de conseguir cosas.
- Las expectativas se están demostrando importantísimas como un poder de la condición humana. Por lo tanto, el optimismo no debemos tomarlo como un valor o una declaración de intenciones, sino más bien considerarlo todo un modelo técnico que guíe nuestra reflexión y nuestra formación para incrementar nuestra capacidad de maniobra.