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La gestión de la diversidad socio-cultural en el marco de la intervención familiar

(Este factor toma relevancia) cuando la intervención está originada en una alarma sobre el nivel de desprotección de los menores y las normas (sociales y legales) de nuestra comunidad pueden aparentemente entrar en conflicto con algunas costumbres o normas de la familia.

  • Incluso en esos casos, la capacidad de los trabajadores para reconocer las expectativas y las costumbres de esas familias, en lo concerniente al cuidado y a la protección va, a ser fundamental cara al establecimiento de una relación adecuada para promover una intervención eficaz.
  • Nos encontramos con ocasiones en las que una situación de negligencia o una situación de abuso (por ejemplo, la utilización de un castigo físico o del trabajo de los menores) esté “justificada” dentro de la familia por aquello que ellos han vivido como norma aceptada en su comunidad.
  • Es importante en esos casos que la intervención tenga una sensibilidad grande y esté adecuada al tipo de relación que vaya a considerarse aceptada dentro de la familia con la que vamos a trabajar. 
    • Tendremos que tomar en cuenta cómo funciona la jerarquía dentro de esa familia:
      • cuáles son las figuras de autoridad,
      • cuál es el estilo más apropiado para trabajar con subsistemas de la familia,
      • cómo se debe proceder en los contactos iniciales y con quién deben realizarse,
      • qué figuras, dentro de la comunidad a la que pertenece esa familia, de respeto y de autoridad pueden ayudarnos a establecer un puente de comunicación o de contacto para realizar la intervención.
    • También va a ser importante que seamos capaces de enmarcar dentro de las costumbres y normas de esa comunidad lo que para nosotros son conductas de riesgo en relación con lo que es esperable dentro de una familia en el trato de respeto, afectividad y cuidado con sus menores.
      • Lógicamente nuestros indicadores de riesgo van a ser igualmente válidos y operativos para cualquier familia, pero el trabajo educativo, de negociación y de propuestas de cambio dentro de la familia, será bloqueado y descalificado si la familia tiene la oportunidad (o nosotros le damos la oportunidad) de rechazarlos porque no hemos tenido una consideración adecuada de sus particularidades culturales al relacionarnos con ellos.
      • Dicho de otra forma, necesitaremos partir de entender y respetar el punto de vista cultural de esa comunidad incluso cuando nuestro objetivo claramente sea conseguir que esa familia cambie radicalmente alguna conducta de riesgo que puede generar o haya generado un daño.
      • La intervención de protección a la infancia se basa en la preservación de algunos valores y derechos de la infancia que son universales y están refrendados por la legislación de nuestro país. Estos derechos no son negociables pero sí hemos de ser capaces de hacer esa intervención bajo el respeto a los valores específicos y diferentes en comunidades étnicas o culturales diversas.
    • El estilo de las comunicaciones (las notificaciones, las presentaciones de los profesionales, las citas iniciales, etcétera) va a ser muy importante en el trabajo con comunidades étnicas diferentes.
      • En ese estilo es fundamental que tanto las costumbres relacionadas con el género o con la edad sean bien manejadas por los técnicos de la intervención.
      • La manera en que dentro de cada comunidad cultural o étnica se negocian las cosas (dentro de la familia para la realización de tareas y la asunción de roles, como la negociación de la familia con su comunidad y con entidades o instituciones) es bastante diferente en cada cultura.
      • Por ello, se ha de tomar muy en cuenta cuál es la forma más adecuada de trabajo para no crear un círculo de antagonismo y rechazo continuo que puede ser parte de una cronificación del caso.
      • El manejo de las emociones y de la comunicación dentro de la familia es muy diferente entre comunidades que provienen por ejemplo del Caribe o del norte o este de Europa, o culturas de los países latinos o mediterráneos. Y esas diferencias hacen que conductas que en unas culturas puedan considerarse cálidas y cordiales, en otras pueden considerarse frías e intrusivas.

 

  • El conocimiento de las diferencias culturales y el trabajo con ellas en el proceso de intervención con la familia son cruciales. Debemos saber cómo comunicar respeto y empatía de una manera afectiva, convincente y genuina en familias que pertenecen a culturas, razas y etnias diferentes. Es importante saber en todos esos casos como utilizar el respeto, la empatía, y la cercanía emocional, para crear una intervención que pueda promover cambios necesarios, que pueda promover correcciones adecuadas para garantizar el nivel de protección.
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