Enfermedad mental

Grupos de ayuda mutua

¿Qué figuras hay dentro de un grupo de ayuda mutua?

La persona facilitadora

¿Qué habilidades debe tener el/la facilitador/a grupal?

La decisión más importante que se tendrá que tomar al formar un grupo de ayuda mutua es la elección del facilitador, ya que, su papel es vital para el éxito del grupo. Esta persona debe tener varias cualidades y habilidades que conforman un perfil que le permitirá cumplir el papel o rol que le corresponde:

Este conjunto de cualidades y habilidades se pueden ir desarrollando con el tiempo, conforme uno crece con el grupo. Sin embargo, una de las habilidades más importantes del facilitador es saber escuchar.

  • La escucha activa. Recomendaciones para desarrollar una buena escucha activa:
    • Cuando la persona está hablando, mirarla atentamente a los ojos.
    • Permitir que la persona hable sin interrupción.
    • Escuchar lo que dicen sin hacer juicios.
    • Indicar a través de algún gesto que se les está escuchando con la cabeza, la mano, una mirada, etc.
    • Cuando se entienda algo, pedir a la persona que se detenga y lo aclare.
    • Sintetizar lo que se ha dicho sin interpretar
  • La retroalimentación. Otra habilidad destacable del facilitador es la de saber proporcionar retroalimentación.
    • La retroalimentación es el proceso de devolver las impresiones, percepciones u opiniones producidas por la acción y el comportamiento de una persona, con el objetivo de fortalecer sus conocimientos y habilidades.
    • El fundamento de la retroalimentación es dar y recibir, no dar y contestar. Pero recibir y asumir críticas nos pone ante una situación difícil e incómoda, pues, por lo general, tendemos a justificar y defender nuestra actitud o a buscar culpables cuando recibimos un comentario de corrección.
    • La retroalimentación es importante para el aprendizaje porque fomenta y mejora los comportamientos y las habilidades positivas, corrige y enmienda los comportamientos y habilidades negativas o complementa los insuficientes.
    • Para que la retroalimentación sea efectiva y se acepte debe ser:
      • Descriptiva, se debe explicar lo que uno ha visto o ha sentido, pero no interpretar, valorar o clasificar lo visto o experimentado y concreta.
      • No se debe hablar en términos generales, sino aplicar lo que se dice a la situación específica que se ha dado.
      • Recomendaciones para dar una buena retroalimentación:
        • Mencionar en primer lugar lo positivo y luego lo negativo.
        • No hacer críticas generales sino referirse al momento (el hoy y aquí) y a un ejemplo preciso.
        • Dirigirse directamente al receptor de la retroalimentación, mirándolo.
        • Hablar en primera persona, es decir, hacer la retroalimentación a título personal y no en nombre de los demás.
        • Indicar las consecuencias de lo observado o percibido.
        • Hacer propuestas concretas y opciones de cómo mejorar lo criticado; no dar consejos.
        • No tratar aspectos de índole personal o juzgar sobre el carácter de la persona.
        • No comparar.