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Innovación social y desarrollo comunitario

La teoría del cambio y la espiral de la innovación social

Desde la publicación del “Libro Abierto de la Innovación Social”, la mayoría de entidades y proyectos relacionados con este campo han adoptado una Teoría de Cambio vinculado a la “Espiral de la Innovación Social” que se presenta en el siguiente gráfico.

Una teoría de cambio presenta el análisis de una situación/reto que requiere modificarse, la descripción de la manera en la que se puede abordar y la interconexión de actuaciones que deben desarrollarse para alcanzar un resultado positivo. Según la Fundación Ford, “una Teoría de Cambio elabora una visión estratégica del cambio deseado, analizando y detallando cuidadosamente los supuestos detrás de cada paso (…) identificando las precondiciones que permitirán o inhibirán cada uno de ellos, identificando las actividades que producirán esas condiciones, y explicando cómo esas actividades podrían funcionar” (...)

 

Según esta espiral, las innovaciones sociales se desarrollan en un proceso de 7 pasos que incluye:

 

1. La exploración de oportunidades y retos

2. La generación de ideas

3. El desarrollo de prototipos

4. La explicación de los beneficios para la sociedad,

5. El desarrollo y comprobación de resultados

6. El escalado

7. El cambio estructural o sistémico

 

  • Exploración de oportunidades y retos

    • En términos generales, la propuesta que realizaba en su origen la innovación social era aprovechar y adaptar metodologías y enfoques de la innovación tecnológica y corporativa al ámbito social. Desde entonces, la innovación social ha desarrollado sus propios modelos y ha puesto el énfasis en la combinación de investigación cualitativa (revalorizando las aproximaciones participativas como la etnografía) con la información cuantitativa que generan las nuevas herramientas digitales y el Big Data. De existir algún elemento diferencial respecto a la contribución del tercer sector o la economía social en este campo, debe buscarse en el énfasis de estas iniciativas en la identificación de prácticas y productos innovadores.

  • La generación de ideas

    • Para la innovación social, los procesos de exploración de oportunidades y retos deben ir acompañados de la generación de nuevas ideas, productos o procesos que puedan dar respuestas diferentes.

    • Estas ideas están dirigidas a solucionar problemas específicos en el ámbito local (innovación comunitaria), abordar áreas temáticas (salud, empleo, medio ambiente, etc.) o las dos cosas al mismo tiempo en proyectos de escala y orientados al cambio sistémico (NAVARRETE, LACOVONE 2016).

    • En este campo, la principal novedad reside en la multiplicación de procesos de diseño centrados en el usuario, ciudadano o paciente (Design Thinking). Estas metodologías permiten romper con la tendencia habitual de las autoridades públicas o de la filantropía tradicional de impulsar iniciativas bien-intencionadas pero sin contar verdaderamente con la opinión de las personas a las que van dirigidas. Este cambio de paradigma ha permitido establecer procesos más rigurosos y orientados a la acción que incorporan la necesidad de construir modelos de negocio y transformación social sostenibles desde el primer día.

    • En la actualidad, los procesos de diseño centrados en el usuario están siendo complementados y en muchos casos superado por nuevas formas de ideación basadas en el conocimiento colectivo, la cooperación y la innovación abierta. Ya no es suficiente con tener en cuenta la opinión del usuario o ciudadano. Co-creación, implementación y evaluación encuentran mejores soluciones que los procesos de consulta puntuales liderados por grupos expertos, aunque incorporen elementos de consulta ciudadana. Los hackathons, wikis o presupuestos participativos son buenos ejemplos de estas prácticas que además incorporan la capacidad de aumentar exponencialmente el nivel de información gracias al uso de las tecnologías digitales.

  • El prototipado

    • Las iniciativas de innovación social deben pasar por un proceso de ajuste y adaptación al contexto local antes de ser implementadas. En lugar de plantear proyectos cerrados, las propuestas deben ser siempre sometidas a la opinión de los agentes locales para que puedan ser percibidas como propias y conectadas a las opiniones que se recogen en la fase de diagnóstico.

    • La innovación social ha contribuido a difundir las prácticas tradicionales del mundo tecnológico a la hora de prototipar nuevas soluciones antes de lanzarlas al mercado en el ámbito social. De esta manera, hemos asistido a una eclosión de “incubadoras sociales”, “living labs” (laboratorios vivientes) o “prize challenges”. En términos generales, estas iniciativas quedan limitadas a unos niveles de inversión y escala mucho menores que las del sector privado (MULGAN 2017).

    • El prototipado de nuevas soluciones sociales sigue siendo el hermano menor de la incubación de nuevos negocios y tan sólo asistimos recientemente a determinadas iniciativas de gran escala como las relacionadas con la introducción de la Renta Básica Universal en diversos puntos del planeta.

    • Los proyectos de innovación social deben poder contrastar en tiempo real la opinión y sugerencias de las organizaciones locales, instituciones y entorno familiar de las personas a las que va dirigido el programa. Este es el instrumento que nos va a permitir evaluar de forma continua la evolución del programa e introducir correcciones sin esperar a la finalización del programa y a los análisis externos.

  • La búsqueda de la evidencia

    • El impacto de la innovación social es normalmente más difícil de medir que la innovación tecnológica. Tratamos de abordar problemas complejos (salud, educación, empleo, etc) y sus resultados deben medirse a medio y largo plazo. Esta dificultad, como le sucede al conjunto del tercer sector, favorece los planteamientos más críticos sobre la utilidad de invertir en este campo y ha planteado la necesidad de incorporar nuevos sistemas de evaluación y demostración del impacto.

    • Todavía queda mucho camino por recorrer, pero las principales agencias y entidades que promueven la innovación social (Comisión Europea, NESTA, McConnell Foundation, Rockefeller, etc) han creado multitud de procesos de formación y herramientas aplicadas a este objetivo.

  • Implementación y escalado

    • Una vez que se ha identificado la necesidad o reto social, se ha desarrollado un proceso abierto de búsqueda de nuevas soluciones, han sido testadas en escenarios reales y se puede demostrar el impacto (así como su viabilidad financiera), la innovación social suele buscar el escalado o réplica de estas iniciativas. No siempre es posible o deseable, pero siguiendo el marco teórico  predominante, este debe ser el camino para alcanzar un cambio sistémico.

    • Normalmente se diferencian tres tipos de escalado (RIDELL, MOORE 20015):

      • el escalado que pretende abordar cambios en instituciones superiores (scaling up),

      • el escalado que trata de conseguir un impacto en nuevos ámbitos de la sociedad (scaling out),

      • el escalado que busca cambios internos en la forma en la que una persona, colectivo o sociedad se comporta internamente (scaling deep).

    • Desgraciadamente, tras una década investigando y testando diversos modelos, no existen muchos ejemplos de innovaciones sociales que han adquirido gran escala en alguno de estos tres ámbitos. La mayoría de ejemplos que podemos presentar son de pequeña o mediana escala y los grandes retos planteados no pueden presentar todavía resultados convincentes de cambios estructurales (grandes inversiones como las planteadas por la Fundación Gates, Prize Challenges, etc.).

  • El cambio sistémico

    • La innovación social se refiere constantemente a la búsqueda de un cambio sistémico (SHINA, DRAIMIN 2016). Existe un amplio consenso sobre la necesidad de atajar los elementos estructurales que generan un problema determinado (la formación y la inversión relacionada con la generación de empleo, por ejemplo) y normalmente se apela a la necesidad de crear nuevos ecosistemas de innovación social (DRAIMIN, SPITZ, 2014). Es decir, la creación de nuevas redes de agentes, nuevos procesos y nuevas ideas o productos que actúen de forma interrelacionada para cambiar las dinámicas estructurales que han creado una problemática determinada. Sin embargo, no está muy claro si estos cambios sistémicos son de carácter disruptivo (CHRISTENSEN, BAUMAR, RUGGLES, SADTLER, 2006) o son mejoras incrementales sobre el modelo existente (y sobre el que no habría alternativa).

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