Nola jardun behar dugu krisialdi egoeraren ondoren?
Mantener rutinas, continuar costumbres y hábitos, así como introducir los menores cambios posibles, facilitándole un espacio para el descanso de tanta agitación emocional.
Estar expectantes sobre cómo expresa sus sentimientos, ya que puede hacerlo directamente (verbal o a través de la escritura: una carta) o indirectamente (escuchando canciones que le animan a expresar lo que siente, dibujando o creando manualidades). (…)
Atender los sentimientos de culpa. Es muy frecuente que los y las menores se culpabilicen de lo ocurrido porque las agresiones se producen en un ambiente donde el menor participa aunque sea como mero espectador, y las causas de las agresiones se producen a partir del funcionamiento familiar (el padre cuestiona pautas educativas en las que está implicado el menor y finalmente quién recibe la agresión es la madre y, en consecuencia, el menor).
Cuanto más conscientes son los/as menores del maltrato sufrido en la madre, más se culpabilizan por no haber paralizado la agresión o agresiones. Es muy importante la intervención ante comentarios del menor cuando se culpabiliza, atribuyendo la responsabilidad de las agresiones a quién la ejerce y no a quién la recibe.
Es necesario valorar para una intervención a largo plazo con cada menor los cambios bruscos que se producen, las reacciones exageradas de irritación o agresividad, aislamiento, evitación de compañía, bajo rendimiento escolar.
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