Gurasoen bigarren mailako biktimizazio-arriskua
En este apartado realizamos una síntesis sobre las necesidades, recursos existentes y la respuesta que los progenitores maltratados obtuvieron cuando asistieron a pedir ayuda, asesoramiento u orientación ante la violencia de su hijo. Para confeccionar dicha síntesis, hemos extraído la información de la literatura publicada, en la que existe consenso (Asociación Altea-España, 2008; Bailín, Tobeña y Sarasa 2007; Bobic, 2002; Cottrell y Monk, 2004; Eckstein, 2004; Edenborough et al.; 2008; García de Galdeano y González, 2007; McMurray, 2005; Omer, 2004; Rechea et al.; 2008; Sempere et al.; 2007; Stewart, Burns y Leonard, 2007; Walsh y Krienert, 2007; Wilson, McBride-Henry y Huntington, 2004):
- La mayoría de las familias tuvieron algún tipo de contacto con servicios sociales, comunitarios (los más utilizados), hospitales de día o de atención ambulatoria (departamento de psiquiatría), sin obtener ayuda o, cuando la recibieron, no fue eficaz.
- Los que acudieron a los Servicios Sociales y a la Justicia, vivían una situación familiar muy deteriorada, que implicaba intervenciones confeccionadas e implementadas por profesionales formados en este tipo de maltrato, y no los encontraron. En algunos casos, la familia solicitó el internamiento de su hijo en algún centro público, pero sólo les quedaba la denuncia o un internado privado.
- Los autores señalan la insatisfacción de los progenitores hacia las respuestas que recibieron desde instituciones y servicios de atención porque (Omer, 2004).:
- Les culpabilizaban de la conducta de su hijo
- Minimizaban sus experiencias de maltrato
- Les exigían más comprensión con su agresor
- Acudir a la policía o hacerles una llamada tras o durante un episodio de violencia filial, en momentos realmente violentos, es un recurso que sí utilizaron los progenitores, pero dejaron de hacerlo en una segunda ocasión (Eckstein, 2004 y Edenborough et al.; 2008; Omer, 2004) al no obtener apoyo o ayuda.