Aunque la recuperación es una opción para todos, no es preciso que cada individuo la asuma al mismo nivel; depende de su elección. Muchas personas pueden parecer reticentes a implicarse en su recuperación debido a la gravedad de sus síntomas, sus experiencias negativas con los servicios de salud mental, los intolerables efectos secundarios de la medicación o el simple hecho de que es, a veces, demasiado doloroso y costoso para ellos empezar a reconocer que necesitan el tipo de ayuda que se les está ofreciendo.
Se sugieren cinco etapas que representan las experiencias de 140 personas con diagnóstico de enfermedad mental grave. Estas etapas no deben interpretarse como una progresión lineal que todo el mundo debe recorrer. Han sido identificadas las siguientes etapas: