Buenas prácticas, Cuestionarios, Detección, Dieta, Evaluación, Geriatría, Instrumentos técnicos, Malnutrición, Manuales, Nutrición, Personas mayores, Recomendaciones, Valoración
El aumento de la esperanza de vida y el progresivo envejecimiento de la población conllevan un incremento en la prevalencia de enfermedades crónicas. Las alteraciones sensoriales y en los compartimentos corporales, la discapacidad funcional y el aislamiento social que acompañan al envejecimiento predisponen a hábitos alimenticios inapropiados y/o a desequilibrios entre el aporte de nutrientes y las necesidades del individuo. Ello comporta una serie de consecuencias como la pérdida de peso, alteraciones del sistema inmunitario, agravamiento de la enfermedad de base, mayores estancias y reingresos hospitalarios y una peor calidad de vida. Con la finalidad última de mejorar nuestros conocimientos en relación al correcto estado nutricional y su aplicación a todos los programas destinados a conseguir un envejecimiento activo es cómo surge esta Guía de buena práctica clínica. Esta guía está estructurada en cinco grandes capítulos. En primer lugar, la educación sanitaria en programas de nutrición son la base sobre la cual construir actuaciones destinadas a cambiar conceptos y eliminar falsos mitos relacionados con la alimentación y la nutrición. Sin un buen programa de educación sanitaria el resto de políticas de prevención van a fracasar de forma irremediable.