Efectos, Exclusión social, Literatura científica, Programas individualizados, Recomendaciones, Sin techo, Trabajo social individual
Este metaanálisis intenta averiguar cómo la gestión de casos puede contribuir a que las personas sin hogar aumenten su capacidad de cuidar de sí mismas. Tras examinar 53 estudios empíricos publicados recientemente en lengua inglesa, la autora del informe concluye que la citada metodología logra el objetivo previsto gracias a la relación que crea entre el usuario y la persona –o el equipo– que gestiona su caso, una relación persistente, fiable, cercana y respetuosa. Las pruebas recabadas apuntan a que se trata de una intervención eficaz tanto en tiempo como en recursos. El documento también identifica aquellas características que definen una gestión de casos exitosa cuando se trata de las personas sin hogar. El primer requisito es el tiempo: según los estudios consultados, forjar una relación de confianza entre el gestor y una persona sin hogar que tiene algún trastorno mental requiere, al menos, seis meses de trabajo, y los intentos por acortar ese periodo de forma unilateral suelen terminar con el más rotundo de los fracasos. Además, cuando se atiende a personas sin hogar es preferible la provisión directa de servicios antes que la derivación. El acceso a la vivienda se configura, como cabía esperar, como un recurso clave para estas personas, quienes a menudo requieren también atención psiquiátrica. En este sentido, la elevada prevalencia de necesidades múltiples en este colectivo explica la mayor eficacia de los equipos multidisciplinares. En lo que se refiere a los profesionales, el informe subraya la necesidad de contar con mujeres y hombres de gran capacidad evaluadora y comunicativa, y muy resolutivos. La gestión de casos requiere igualmente una supervisión estrecha, así como la colaboración entre profesionales de distintas formaciones. Por último, el estudio enumera algunas recomendaciones para la mejora de la asistencia a personas sin hogar en Australia.