También conviene que la persona pueda, si lo desea, y si dicho domicilio sigue estando accesible, volver a visitar su domicilio familiar o su entorno más inmediato, de vez en cuando, para reforzar el vínculo entre el presente y el pasado, volver a encontrarse con algún vecino o vecina o a visitar a algún comerciante con el que tenía trato, por ejemplo.