Es fundamental que la institución de la que depende el centro y la dirección transmitan una visión positiva de las personas mayores y del contexto residencial como lugar de vida y de trabajo, y visibilicen y valoren los aspectos que funcionan bien, los buenos resultados, las buenas relaciones.
Tener una visión positiva contribuye a que las personas profesionales desarrollen también esta perspectiva, se impliquen verdaderamente en prestar una buena atención y en contribuir a la creación de un contexto positivo de cuidado. De este modo, las personas que empiezan en la profesión arrancan de buen pie, lo cual incidirá en su forma de percibir su trabajo y de comprometerse con él. Las personas que ya llevan tiempo en el servicio apreciarán que esa visión positiva del centro también es, en parte, resultado de su contribución, y verán las mejoras futuras como la continuación y el resultado de su dedicación y de su esfuerzo.