Se promueven pautas de funcionamiento participativas orientadas a crear un espíritu de comunidad del que las personas familiares y allegadas también se sientan parte activa y legítima. En particular, conviene aceptar su deseo de implicarse en la atención y animarlas a hacerlo, en las formas que, en cada caso se acuerde, y aceptar también las propuestas o consejos que puedan realizar, en base a su conocimiento y experiencia como cuidadoras informales de la persona mayor atendida.
También conviene promover la participación de las y los familiares y otras personas allegadas en el funcionamiento general de la atención, escuchando sus ideas y animándolos a que participen en su puesta en práctica. La participación en la organización y en la realización de actividades en el exterior y dentro de la residencia es una buena forma de sentirse parte de la comunidad residencial.