Las pautas de funcionamiento de carácter participativo pueden contribuir a crear un espíritu de comunidad del que las personas profesionales se sientan parte activa y legítima. Sentir que existe un margen para contribuir, para dar ideas y ver que otras personas valoran esa contribución es un factor esencial para generar la sensación de pertenencia.
Para ello conviene diversificar las formas o los canales de participación: sin duda, deben existir foros de participación formal, pero también interesa abrir oportunidades de participación de forma espontánea, como parte integrante y natural del funcionamiento y de la toma de decisiones en relación con aspectos que afectan al día a día.