Las actividades y los intereses que las personas han desarrollado a lo largo de su vida forman parte de su identidad, son muy significativas para ellas, esenciales para su bienestar, y dan sentido al tiempo porque ayudan a establecer objetivos de un modo al que están acostumbradas, de un modo que les resulta familiar, lo que refuerza su sensación de continuidad con fases anteriores de su vida. Es importante poner los medios para que puedan seguir desarrollándolas.
Cuando se alude al carácter significativo de las actividades, incluso cuando se trata de actividades organizadas, grupales, es necesario tener presente que no todas las actividades son significativas para todas las personas y que conviene, por lo tanto, variar los tipos de actividades y diferenciar los grupos a los que se dirigen, para tratar de responder a los diversos intereses.