Celebrar es, por excelencia, un acto de pertenencia a un grupo. Hay muchos niveles y muchas formas de celebración. Por ejemplo: organizar los domingos y días festivos actividades distintas de las del resto de la semana, con el objeto de que el fin de semana tenga un carácter un poco extraordinario (ofrecer un aperitivo, organizar una sesión de vídeo, etc.), lo cual además favorece la orientación temporal de las personas residentes; ofrecer algo especial en la comida o la merienda de los domingos y días festivos; celebrar los cumpleaños y las fechas señaladas; etc.