El ingreso en una residencia es un acontecimiento importante en la vida de una persona, una fase de transición y, como tal, una experiencia muy estresante para la persona mayor, y esta sensación se agrava o intensifica cuando las circunstancias no han permitido una fase de preparación. Por ello, es fundamental que, en todo lo posible, se trate de ayudar a la persona mayor a prepararse para el ingreso.
Para preparar a la persona a su ingreso puede ser útil:
Es importante que, en los contactos iniciales previos al ingreso, la persona profesional que vaya a ser su referente se presente y se muestre comprensiva, tranquilizadora, consciente de la trascendencia de esa decisión para la persona mayor y su familia.
Es importante también que el personal y las personas familiares sepan transmitir a la persona mayor dos aspectos que son complementarios: por un lado, incidir en que la vida en la residencia es la continuación de la vida, con nuevas posibilidades, para que vea que se integra en su trayectoria vital; por otro, conviene dejar muy claro que puede salir de la residencia, volver a visitar su casa si lo desea, seguir frecuentando su barrio, como lugares familiares en los que la persona se ha sentido segura.