Conviene que las y los familiares y allegados tengan la posibilidad de seguir desarrollando con la persona usuaria las actividades que desarrollaban juntas con anterioridad, de mantener sus costumbres. Por ejemplo, leer juntas la prensa, compartir juegos, tomar un aperitivo los domingos, etc. También pueden acompañar en salidas organizadas por la propia residencia.
Debe informarse de estas posibilidades desde el principio, desde el ingreso, porque, de otro modo, las personas tienden a adaptarse en todo lo posible al medio al que acceden, renunciando a aspectos de sus vidas a los que no habría necesidad de renunciar.