Infancia y Familia

Intervención familiar

La gestión de la diversidad socio-cultural en el marco de la intervención familiar

Situaciones de aculturación en contextos migratorios

Actualmente, en el contexto en el que vivimos ha tenido un fuerte impacto la emigración desde diversos países con culturas y religiones diferentes; nos encontramos en ocasiones con que la generación de los padres o abuelos en esas familias tienen un nivel muy diferente de integración y aculturación que la generación de sus menores adolescentes. Esta diferencia es, a veces, observable a un nivel anecdótico en relación con los pequeños conflictos dentro de la familia acerca de la ropa, del uso de los móviles, de la música, de las bromas, etcétera.

Pero, en otras ocasiones, las diferencias entre la aculturación de los menores, especialmente en la pre-adolescencia y adolescencia, y la de sus padres genera conflictos serios de gran calado y situaciones que afectan al proyecto vital de la familia.

  • En ese sentido, la intervención se va a topar en ocasiones con un contexto en el que la familia y los diferentes subsistemas de la familia nos van a mirar con mucha cautela y van a interpretar cualquier elemento inicial de nuestra intervención como un acto de tomar partido o como una falta de respeto a los derechos que bien los padres o bien los menores, especialmente los adolescentes, consideren que debemos garantizar.
  • No es raro que familias en las que se produce una situación de falta de eficacia en la parentalidad susciten la intervención por nuestra parte y nos encontremos con el dilema de que nuestra intervención, que intenta ayudar a recuperar la capacidad parental de los progenitores, sea interpretada como una falta de respeto o una forma de minar su poder y su autoridad.
  • También es común que nos encontremos con adolescentes con un alto nivel de confusión en cuanto a lo que son sus valores familiares, las expectativas que hay sobre ellos en la familia, y las experiencias cotidianas e inevitables con sus iguales tanto en la escuela como en la calle.
  • Uno de los corolarios importantes de esta diferencia de aculturazación es que los profesionales de la intervención, por lo general, no conocemos la lengua materna de esas familias, ni tampoco demasiado su cultura y, por lo tanto, vamos a estar posicionados, aparentemente, aunque no sea nuestra intención, en el bando de los adolescentes, con los que sí vamos a compartir la capacidad más fluida de comunicación; porque ellos van a conocer ya nuestra lengua y porque además vamos a compartir muchos más aspectos culturales. (…)
  • La intervención dentro de este contexto, cuando se ha originado una alarma por una conducta abusiva, o por falta de límites en los menores y contacto con situaciones de riesgo, va a estar muchas veces interpretada como un ataque a valores culturales.
  • El objetivo de la intervención desde nuestro ámbito nunca es, por supuesto, generar un cambio en las formas de vida o visiones del mundo de diferentes culturas sino integrar dentro de esas culturas las prácticas de protección adecuadas a nuestra legislación. Desde lo más básico, en cuanto a la integridad y derechos esenciales de los menores, hasta lo que puede estar asociado a optimizar lo más posible la proyección de futuro de los menores.
  • En ese sentido, el dilema es saber cómo hacer una intervención respetuosa con todo el grupo familiar, con sus costumbres, jerarquía, sus valores, etcétera y al mismo tiempo con cada individuo dentro de la familia como un ser autónomo con sus propios derechos para decidir, incluso por encima de la cultura o del grupo de la comunidad de la que forma parte.
  • Estas dificultades generan en muchas ocasiones la reticencia de las familias a la ayuda por nuestra parte, al uso de los recursos que se les ofrece desde los servicios sociales, y a una colaboración adecuada con el sistema educativo, el sistema sanitario y el sistema de protección a la infancia. Esa reticencia puede ser en algunos casos el factor fundamental que mantiene la intervención en un estado de no avance, de no cambio y por lo tanto de cronificación.