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SIIS Centro de Documentación y Estudios, Vivir mejor. Cómo garantizar el respeto a la dignidad, la intimidad y la autonomía en la atención personal. Serie: Buenas Prácticas en la Atención a Personas con Discapacidad, Vitoria-Gasteiz, Diputación Foral de Álava, 2012, 96 p.

INIZIATIBARA JOAN

Esta Guía se enmarca en el proyecto “Vivir Mejor” del Departamento de Política Social y Servicios Sociales de la Diputación Foral de Álava, orientado a mejorar la calidad de la atención prestada en los servicios dirigidos a personas con discapacidad. Como todos los materiales que conforman la serie, esta guía es el resultado de un proceso de debate y consenso entre profesionales, de distintos perfiles, que comparten un interés común: mejorar la calidad de vida en los servicios para personas con discapacidad y mejorar para ello la forma de atender y de prestar apoyo. Para facilitar la participación en la elaboración de la guía se organizó un grupo de discusión, compuesto por el responsable y las y los técnicos de apoyo del Área de Personas con Discapacidad; por profesionales de los equipos que trabajan en los servicios de atención a personas con discapacidad; por la técnica de calidad de la Secretaría de Servicios Sociales responsable de la coordinación del proyecto; y por profesionales del SIIS Centro de Documentación y Estudios de la Fundación Eguía-Careaga responsable del concepto y del diseño del proyecto, así como de la redacción de la Guía y de la dinamización del proceso.

Necesitar la ayuda de otra persona para las actividades básicas de la vida diaria, es decir, para la realización de los gestos más esenciales, personales e íntimos, puede tener un fuerte impacto emocional y puede generar sentimientos de vulnerabilidad, indefensión, frustración, tristeza o también de rabia y enfado en la persona atendida. La única manera de reconfortarle, de transmitirle seguridad y de no mermar su autoestima es prestarle los apoyos que requiera con absoluto respeto de su autonomía, su dignidad y su intimidad. Estos derechos se sitúan así en el núcleo de la atención personal. Ello exige aceptar y asumir, en la práctica cotidiana, que respetarlos debe ser la regla y que cualquier limitación a su ejercicio efectivo sólo puede ser una excepción a esa regla. Esto es algo que no sólo incumbe al personal de atención directa, sino que también debe asumirse desde la institución de la que depende el servicio y desde la dirección del propio servicio: sólo así podrá integrarse en la cultura institucional y sólo si se integra realmente en la cultura institucional –que es la que rige e impregna la vida y el funcionamiento de los servicios– tendrá posibilidades reales de constituirse en la clave de la atención. 

La finalidad de esta Guía de Buenas Prácticas es contribuir a avanzar hacia ese objetivo. En ella, se ofrecen pautas para las y los profesionales que intervienen en la atención personal a las personas con discapacidad en el marco de los servicios de apoyo –en particular, al personal de atención directa en quien recae la prestación de los cuidados básicos–, con el fin de facilitar que el ejercicio de estas funciones se lleve a cabo con pleno respeto de los derechos básicos y ello en las principales áreas de atención que se tratan en los sucesivos capítulos: apoyos para alimentarse; apoyos para asearse; apoyos para vestirse y desvestirse; apoyos para ir al WC; apoyos para moverse y desplazarse.

Las pautas que se recogen, muy detalladas, desarrollan muchas de las recomendaciones que, en relación con la atención personal, se incluían en la Guía de Buenas Prácticas de esta misma serie sobre “Cómo compaginar derechos individuales y condicionantes organizativos”, que conviene tener presente como marco general y como referencia básica para la verificación periódica en los servicios del cumplimiento de las recomendaciones contenidas en ella.