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SIIS Centro de Documentación y Estudios, Vivir mejor. Afectividad y sexualidad. Serie: Buenas Prácticas en la Atención a Personas con Discapacidad, Vitoria-Gasteiz, Diputación Foral de Álava, 2012, 88 p.

INIZIATIBARA JOAN

Esta Guía sobre Afectividad y Sexualidad de las Personas con Discapacidad se enmarca en el proyecto “Vivir Mejor” del Departamento de Política Social y Servicios Sociales de la Diputación Foral de Álava, orientado a mejorar la calidad de la atención prestada en los servicios dirigidos a personas con discapacidad. Como todos los materiales que conforman la serie, esta guía es el resultado de un proceso de debate y consenso entre profesionales, de distintos perfiles, que comparten un interés común: mejorar la calidad de vida en los servicios para personas con discapacidad y mejorar para ello la forma de atender y de prestar apoyo. Para facilitar la participación en la elaboración de la guía se organizó un grupo de discusión, compuesto por el responsable y las y los técnicos de apoyo del Área de Personas con Discapacidad; por profesionales de los equipos que trabajan en los servicios de atención a personas con discapacidad; por la técnica de calidad de la Secretaría de Servicios Sociales responsable de la coordinación del proyecto; y por profesionales del SIIS Centro de Documentación y Estudios de la Fundación Eguía-Careaga responsable del concepto y del diseño del proyecto, así como de la redacción de la Guía y de la dinamización del proceso.

Los seres humanos somos seres sexuados desde que nacemos hasta que morimos y ese hecho nos lleva a tratar de desarrollar nuestro potencial afectivo y sexual: a expresar nuestra sensibilidad corporal, a dar y recibir placer, a crear una esfera de intimidad, a tomar decisiones acerca de nuestra forma de vida y acerca de las personas a las que permitimos formar parte de nuestra vida más personal e íntima. Eso que es una realidad para todo el mundo, con frecuencia ha quedado vedado a las personas con discapacidad, que se enfrentan a barreras a veces infranqueables, originadas no sólo por sus propias limitaciones sino también por las de la sociedad, que, tradicionalmente, ha desarrollado una imagen de la persona con discapacidad como ser asexuado o menor de edad,  sin derecho a decidir sobre su propio cuerpo, sus deseos y sus afectos. Sin duda, las últimas décadas han supuesto un avance importante, pero no es menos cierto que falta un largo camino por recorrer para que se acepte, sin reservas, que la afectividad y la sexualidad constituyen un elemento esencial de la vida de todas las personas, independientemente de su capacidad y que, en consecuencia, es necesario adoptar las medidas que resulten más idóneas para hacer posible que puedan vivir esa dimensión de sus vidas de la forma más placentera, libre y digna posible.

La labor de las y los profesionales de los servicios de apoyo es fundamental para alcanzar ese objetivo, ya que son quienes tienen que velar y promover la inclusión de esta dimensión en el diseño y la programación de las intervenciones, partiendo de las necesidades específicas de cada persona, pero también de sus deseos y preferencias, y estableciendo los cauces más adecuados para alcanzar un enfoque compartido, en el que también la familia acepte este derecho y sus implicaciones, y se sienta, en la medida de lo posible, cómoda con las pautas previstas. Esta Guía ofrece una aproximación a la afectividad y la sexualidad  de las personas con discapacidad y trata de reunir una serie de directrices y pautas que pueden ayudar a las y los profesionales de los servicios que las atienden a solventar algunas situaciones delicadas, en las que no siempre es fácil saber cómo actuar. Propone también un programa de educación sexual, dirigido tanto a las personas con discapacidad, como también a sus familiares y a las y los profesionales, con el doble objetivo de fomentar una visión positiva de la sexualidad y de evitar conductas que pueden resultar problemáticas.