Acción comunitaria

Nuevas tendencias en acción comunitaria

Capital social comunitario y activación comunitaria

Capital social comunitario

La relación entre capital social y desarrollo comunitario

Uphoff y Wijayaratna (2000) integran la perspectiva estructuralista y culturalista del capital social en relación al desarrollo:

  • Así las redes sociales contribuyen a la toma de decisiones, la movilización de recursos, la coordinación de actividades y la resolución de conflictos.
  • Por su parte, los componentes cognitivos dan lugar a normas, valores, actitudes y creencias que hacen posible el comportamiento cooperativo y la acción colectiva.

Este enfoque se complementa con otra perspectiva que considera la necesidad de considerar el contexto social como un elemento relevante. Staber (2007) reflexiona sobre las inconsistencias cuando se olvida el contexto situacional donde evoluciona el capital social, y Piselli (2003) lo considera como un concepto situacional y dinámico, influenciado por los diferentes actores y objetivos situados en un determinado contexto. Estos postulados dan relevancia al uso de enfoques contextuales en el estudio empírico del Capital Social Comunitario.

  • El rol de los diferentes tipos de capital social en el desarrollo comunitario
    • Un reto central de los procesos de desarrollo comunitario es promover el fortalecimiento del capital social y las capacidades de acción colectiva de las personas, grupos y organizaciones comunitarias en situación de pobreza y exclusión social a nivel micro, meso y macro (Villar 2004, p. 13):
      • A un nivel micro, el capital social unión desarrolla un papel importante para articular lazos de confianza, solidaridad y reciprocidad, manteniendo una cierta cohesión social dentro de grupos homogéneos. Sin embargo, la experiencia dice que ese tipo de capital social, siendo importante, es insuficiente para generar procesos de desarrollo o de salida de la pobreza (Woolcock, 1998: p.168).
      • A nivel meso podemos considerar que la mejora de las condiciones de vida de una comunidad requiere capital social puente para conectarse con grupos más amplios y espacios sociales heterogéneos, accediendo a información y recursos externos (Moyano, 2008).
      • Finalmente, a nivel macro se considera necesario el papel del capital social escalera que puede permitir el acceder a recursos de poder al conectar a personas y grupos con las instituciones y los grupos con poder.
    • Cada uno de estos tipos presenta beneficios y riesgos, por tanto es necesario articular condiciones para una sinergia entre ellos. Esta se produce cuando el fortalecimiento de la comunidad, conecta la capacidad de interacción de las redes comunitarias a nivel interno y a nivel externo, ampliando su radio de acción inicial (Raczynsky y Serrano, 1998, p.7)

  • Perspectivas de análisis del capital social para el desarrollo:
    • Woolcook y Narayan (2000, p. 225-241) distinguen cuatro perspectivas de análisis del capital social para el desarrollo de una creciente complejidad; constituyendo un proceso evolutivo dentro de la “corriente principal” de los enfoques sobre el capital social.
      • La visión comunitaria identifica el desarrollo con organizaciones y asociaciones locales.
        • El capital social de unión contribuye a generar normas compartidas de reciprocidad y confianza, facilitadoras de la cooperación y la coordinación entre sus miembros (Villar 2004, p.18).
        • Supone una base para afrontar acciones colectivas a una escala mayor.
        • Las críticas se centran en la posibilidad de la existencia de grupos cerrados o de comunidades donde se producen una discriminación por razón de género, casta, religión, etnia, etc. De esta manera, contar con una gran solidaridad comunitaria o una cantidad importante de grupos en una comunidad no es una condición suficiente para el desarrollo comunitario.
      • La visión de redes establece que el desarrollo se produce cuando las organizaciones son capaces de aprovechar las redes sociales más cercanas y al mismo tiempo participar en redes más amplias.
        • La creación de redes para generar una coordinación y cooperación entre organizaciones que trabajan temas similares en un determinado territorio, genera aprendizajes y capacidades de acción colectiva.
        • La creación, a su vez, de redes entre organizaciones y grupos de diferentes comunidades con las mismas características, amplia la escala y el impacto de las actuaciones.
        • Se les crítica su olvido del papel de las instituciones del Estado y del contexto institucional donde actúan las redes.
      • La visión institucional establece que la vitalidad de las redes comunitarias, en gran medida, es resultado del contexto legal e institucional.
        • La capacidad de los grupos y organizaciones sociales para la acción colectiva dependería de la calidad y cobertura de instituciones formales promotoras de capital social de escalera.
        • Se hacen necesarios espacios públicos de deliberación y concertación, con unas normas y reglas claras, para la interacción entre las redes comunitarias y las instituciones públicas en la toma de decisiones sobre los temas que afectan a sus vidas.
        • Las críticas a esta visión son determinados impedimentos para generar desarrollo por parte del Estado: la corrupción, los retrasos burocráticos, las grandes desigualdades, la irresponsabilidad de los responsables políticos, y la incapacidad del Estado de garantizar los derechos y las libertades.
        • En esas circunstancias, la inversión en políticas sociales o en infraestructuras es insuficiente para generar desarrollo. Una limitación de este enfoque es centrarse en lo macro y olvidarse de la demás perspectivas.
      • La visión sinérgica incorpora numerosas variables y recoge la complejidad de la relación entre los diferentes espacios.
        • Entiende que el impacto del Estado, de las empresas y la sociedad civil en el desarrollo es variable, por tanto la complementariedad y asociación entre actores similares y diferentes, es necesaria para promover un desarrollo de amplio alcance, ninguno de estos posee la capacidad y los recursos para llevarlo a cabo por sí mismo.
        • Esta perspectiva es útil para visualizar algunos aspectos de la relación entre el capital social, las instituciones formales del Estado y las relaciones entre distintos grupos sociales.
        • El ideal es alcanzar relaciones de colaboración complementaria entre Estados que funcionan adecuadamente y sociedades civiles ricas, interconectadas y equitativas en la distribución del poder (Evans 1996). No cabe duda que cuando el espacio social e institucional funciona adecuadamente, sus dinámicas se refuerzan mutuamente en un círculo virtuoso.

En el caso de los barrios urbanos desfavorecidos, caracterizados por el conflicto y la exclusión social, el desarrollo comunitario requiere de organizaciones con vínculos fuertes, que formen redes que agrupen a las entidades sociales de estos territorios y al mismo tiempo, con paciencia, establecer relaciones con aliados en situaciones de poder, especialmente con instituciones públicas. Es probable que esto aumente las probabilidades de acceder a mayores derechos, recursos y servicios para mejorar su calidad de vida. Dado el desequilibrio entre las capacidades y recursos de los diferentes actores sociales e institucionales, la creación y consolidación de estas redes de coordinación y cooperación requiere de estrategias participativas para la inclusión social por parte de las instituciones y políticas públicas que faciliten recursos y apoyos para hacer efectiva la participación social.

A continuación, en el siguiente cuadro se desarrollan estas visiones, adaptándolas a la realidad de los barrios urbanos desfavorecidos: