Acción comunitaria

Nuevas tendencias en acción comunitaria

Capital social comunitario y activación comunitaria

Capital social comunitario

¿Qué es el capital social?

El término de capital social fue utilizado por primera vez en el año 1916 por Lyda J. Hanifan y posteriormente por Jane Jacobs (1961) y Glenn Loury (1977). Estas autoras utilizaron este concepto para referirse a la importancia de los lazos comunitarios como generadores de beneficios para las personas. Sin embargo, los precursores inmediatos de la difusión más reciente del capital social en el campo del debate académico son James Coleman, Pierre Bourdieu y Robert Putnam. Realizaremos un breve recorrido por las ideas de estos tres autores con la pretensión de descubrir el significado del concepto.

James Coleman (1990), en el marco de una teoría de la acción racional centrada en que los individuos actúan sólo para maximizar la consecución de sus intereses, sostiene que el capital social constituye un recurso caracterizado por ser un atributo de la estructura social que facilita ciertas acciones comunes de los agentes para conseguir determinados objetivos. Su enfoque sugiere la posibilidad de generar capital social fomentando o fortaleciendo algunas estructuras sociales. Para Coleman algunas de estas estructuras, como la familia y la iglesia, juegan un rol especialmente importante en la generación de lazos sociales de calidad.

Por su parte, Pierre Bourdieu (1985, p.248) sostiene que el capital social es el agregado de los recursos reales o potenciales que se vinculan con la posesión de una red duradera de relaciones más o menos institucionalizadas de reconocimiento. Al igual que Coleman, entiende como fundamentales la densidad y duración de las relaciones que constituyen el capital social.

El tercer precursor es el politólogo Robert Putnam. Su trabajo se construye en torno al esfuerzo por comprender los mecanismos y problemas que condicionan la acción colectiva. El capital social se refiere a las conexiones entre personas, redes sociales y normas de reciprocidad y confianza que surgen entre ellas. En este sentido, el capital social está estrechamente relacionado con la virtud cívica, entendida como las relaciones horizontales de reciprocidad y sentimientos de solidaridad, confianza y tolerancia. (Putnam, 2000. p.19)

Si realizamos una recapitulación de las conceptualizaciones de los tres autores impulsores del concepto, podemos visualizar la coincidencia en considerarlo como un recurso vinculado a determinado tipo de relaciones, que permite el acceso a otros recursos y que puede producir efectos beneficiosos para las personas y grupos que lo poseen.

Otros autores con aportaciones más específicas son: Granovetter (1973) y su teoría de la importancia de los lazos débiles frente a los fuertes para la acción colectiva, al permitir un mayor aporte de información y recursos; Burt (1992) aporta la idea de los “agujeros estructurales” como fuente de capital social, son conexiones débiles entre dos grupos, siendo una oportunidad para interconectar flujos de información entre ambos grupos y llevar a cabo proyectos conjuntos de tal manera que los individuos que sepan aprovechar estos huecos crean ventajas competitivas para expandir su red.

Tal como se ha puesto de manifiesto, existen una gran variedad de definiciones en relación al capital social. Con el fin de agrupar los diferentes conceptos se ha elaborado un cuadro donde se distingue entre las fuentes del capital social y las consecuencias, para ello hemos seleccionado, además de las definiciones de los fundadores, otras directamente relacionadas con el desarrollo de este concepto:

 

En estas definiciones podemos encontrar diversos componentes en los que vamos a ir profundizando posteriormente:

  • aparecen como fuentes generadoras de capital social tanto factores de carácter estructural (redes y organizaciones); como factores culturales (normas y valores);
  • Los elementos generadores permiten poner en valor una acción individual o colectiva que tiene como efecto el acceso a recursos que facilitan la cooperación y la confianza para la consecución de determinados fines.