Acción comunitaria

Nuevas tendencias en acción comunitaria

Innovación social y desarrollo comunitario

¿Qué factores explican la importancia de la innovación social en el ámbito de las políticas sociales?

Cambios en la sociedad
  • Protagonismo creciente de la sociedad civil
    • La ciudadanía, o la sociedad civil, ha ido asumiendo cada vez más protagonismo en este juego multidimensional de causalidades.
    • La desconfianza social hacia el Estado y la empresa se ha canalizado hacia otro universo corporativo más independiente de opciones partidistas, de intereses económicos y más cercanos a los problemas de las y los necesitados.
  • Nuevos actores o nuevas esferas de acción
    • También la sociedad civil organizada –Tercer Sector– ha ido ganando protagonismo mientras surgen –o amplían su capacidad– nuevos actores y nuevas esferas de acción. Es el caso de los que Alvin Toffler llama prosumidores’: aquellos consumidores que producen bienes o servicios por los cuales no obtienen un ingreso pero que a la postre generan un impacto en la economía.
      • El grupo de las y los ‘prosumidores’ es vasto, en él figuran desde las madres de familia y las trabajadoras voluntarias –en su mayoría mujeres– hasta las y los líderes vecinales y los bloggers o los cibervoluntarios, entre otros.
      • Todas estas personas realizan alguna actividad no remunerada que genera un beneficio a otras personas o a ellas mismas, ya sea un almuerzo, un trabajo social, mejoras al vecindario o una página personal en internet. “Es un fenómeno en el que los consumidores crean valor económico por sí mismos y posteriormente transfieren ese valor a la gran economía monetaria”, explica Toffler.
      • La aportación (no monetaria) de los ‘prosumidores’ a la economía aún no ha sido medida por los economistas, pero se prevé que ésta aumentará significativamente en los próximos años conforme las personas tengan un mayor acceso a las nuevas tecnologías de comunicación e información.
    • Otro nuevo agente que requiere una especial atención son las y los emprendedores sociales.
      • Como indica Bernstein (2008) para el caso de los microcréditos: “El más famoso emprendedor social puede que sea Muhammad Yunnus, el fundador del Banco Grameen. Como Jobs, Yunnus tomó un producto ‘el crédito’ –que fue en principio algo exclusivo (como los primeros PCs)– y lo llevó a una audiencia de masas. De este modo, su banco ayudó a democratizar el acceso al capital de forma similar a como Apple Computer democratizó el acceso a la información. El efecto es similar: más posibilidades de elección y la libre determinación en manos de más personas en todo el mundo”.
      • Otros casos conocidos son Michael Young (Open University), el Abate Pierre (Traperos de Emaús), Vicente Ferrer (Fundación Vicente Ferrer) o Anita Roddick (The Body Shop). La filantropía empresarial, la cooperación al desarrollo, los organismos estatales y multilaterales, entre otros, ven en las y los emprendedores sociales un referente, actualmente en pleno auge ya que a través de estas iniciativas son resueltos o paliados muchos problemas a la vez.
    • No obstante, no todas las iniciativas de innovación social están focalizadas y protagonizadas por un actor individual o corporativo. La literatura socioeconómica también reconoce fenómenos multipolares con relaciones causa efecto menos definidas (Lévesque, 2005). Así, la economía aplicada ha prestado cierto interés por los fenómenos de desarrollo comunitario (Moulaert y Nussbaumer, 2005) para avanzar hacia las regiones socialmente innovadoras. Estos autores consideran a la comunidad como alternativa a la visión individualista que genera el mercado en el terreno de la organización social. El concepto central en el proceso de construcción del paradigma de desarrollo comunitario es el de innovación social.

  • Darse cuenta (sensemaking) de la importancia de los valores
    • El desarrollo tecnológico de nuestra civilización nos provoca al menos dos sensaciones. Por un lado, reafirma la idea de una humanidad autosuficiente capaz de superar todo tipo de limitaciones (como la de carácter espacio-temporal). Por otro lado, cuestiona la voluntad y el alcance de esa autonomía, ya que, determinados problemas –como el hambre o la exclusión–, aunque son objeto de atención, se presentan como cuestiones en donde la creatividad y la innovación, el eje del desarrollo de los pueblos, no parece hacer mella alguna. Paralelamente, el desarrollo de la tecnología en la información nos hace tener cada vez más presente esos problemas. Se necesitan respuestas. La intensidad de las mismas depende, en gran medida, de los valores asumidos colectivamente.