Acción comunitaria

Planes integrales de desarrollo comunitario

Evaluación de los Planes Integrales de Desarrollo Comunitario

Una evaluación sistemática: el caso de Cataluña

Conclusiones generales

A partir del análisis de los Planes de Desarrollo Comunitario en Barcelona podemos extraer ciertas conclusiones:

  • En lo que respecta a las transformaciones en las políticas públicas, puede decirse que:
    • Allí donde se ha consolidado la participación de los servicios públicos, se ha incorporado una visión más comunitaria que ha hecho posible incorporar como activos de la política pública el capital social existente y emergente; dando pie al impulso de nuevos proyectos e intervenciones.
      • Desde esta perspectiva, los Planes de Desarrollo Comunitario han sido, en varios casos, una plataforma de impulso para nuevos programas institucionales, aunque existen casos en que la fragmentación institucional no ha sido superada.
    • Los Planes de Desarrollo Comunitario como espacio de interlocución para el diseño de nuevas políticas se han visto restringidos a una casi anecdótica reorientación de intervenciones previamente diseñadas desde otros marcos institucionales.
    • Como elementos facilitadores de la transformación de políticas públicas se apunta la existencia de equipos comunitarios con un enfoque metodológico claro, con una estrategia de intervención tejida desde escalas de proximidad y con un especial cuidado de las relaciones entre actores.
  • En cuanto a las transformaciones en las condiciones de vida, se pueden apuntar:
    • Mejoras en las condiciones de vida de los participantes en proyectos y actividades, incluyendo aquí el incremento de la red social de estas personas. En esta dimensión, sin embargo, sería necesaria una evaluación de impactos que vaya más allá de las percepciones de profesionales y usuarios.
    • En relación a las grandes transformaciones, como podrían ser el acceso a nuevos recursos o la satisfacción de necesidades básicas, se han dado en casos excepcionales.
      • En la primera y segunda etapa, encontramos ejemplos, en casos donde los Planes de Desarrollo Comunitario tenían una propuesta técnica y metodológica fuerte, una visión de que la transformación necesitaba de políticas que iban más allá de los proyectos que desplegaran los servicios de proximidad junto a los vecinos, que necesitaban de la movilización de recursos externos, etc.
  • Finalmente, las transformaciones en las relaciones de poder han sido prácticamente inexistentes.
    • De forma general no se han renovado liderazgos e interlocuciones con la administración y no han emergido sujetos políticos nuevos a partir de los Planes de Desarrollo Comunitario (aunque, podemos constatar, que sí se han dado en algunos territorios en los que intervienen los Planes de Desarrollo Comunitario, pero desde procesos ciudadanos autoorganizados).
    • Los Planes de Desarrollo Comunitario han posibilitado cierto empoderamiento individual y grupal, pero no en el sentido del fortalecimiento político y la generación de conciencia crítica que indague en las causas de las problemáticas existentes. Cabe destacar, que en ningún caso, ni en la documentación revisada, ni en las entrevistas realizadas, ni en la observación participante, aparecen indicios de que esta “concienciación” sea objetivo de los Planes de Desarrollo Comunitario.
    • Podemos apuntar dos posibles resistencias para esta transformación: la falta de orientación metodológica ( de los Planes de Desarrollo Comunitario) para que esto ocurra y las dificultades identificadas en estos procesos de hacer coexistir cooperación y conflicto. (…)
    • La pregunta a realizarnos (y sobre la cual profundizar en investigaciones posteriores) es conocer hasta qué punto los Planes de Desarrollo Comunitario pueden contribuir a la transformación de las relaciones de poder desde el punto de vista de la concientización, de la generación o fortalecimiento de sujetos políticos y la renovación de liderazgos. Según los indicios recopilados hasta el momento, la voluntad política institucional y el planteamiento metodológico de las entidades promotoras podrían ser centrales para que esto ocurra. En la experiencia de los Planes de Desarrollo Comunitario de Barcelona, hasta el momento, no se ha dado ni lo uno ni lo otro y, por lo tanto, tampoco estas transformaciones en las relaciones de poder.