Acción comunitaria

Planes integrales de desarrollo comunitario

Evaluación de los Planes Integrales de Desarrollo Comunitario

Una evaluación sistemática: el caso de Cataluña

Tercera etapa: Continuidad y contención (2011-2015)

Contexto

En todo el periodo se pondrá en marcha un solo Plan Comunitario, el de Marina en el año 2013, a petición de las entidades y dinamizado por una profesional. El mensaje inicial del nuevo gobierno, al menos en su participación en las mesas de trabajo de los Planes de Desarrollo Comunitario a través de representantes de los distritos, será “revisaremos lo que no funciona para cambiarlo y mejorarlo”. Sin embargo, a lo largo de este periodo, no se producirán cambios significados derivados de ese mensaje.

En este periodo no se elaboran nuevos documentos políticos y públicos que orienten los Planes de Desarrollo Comunitario. En la nueva experiencia de La Marina, iniciada a instancia de las entidades, se da un proceso de diálogo y acompañamiento en su definición por parte de técnicos de los servicios municipales de proximidad (servicios sociales y técnica de barrio) que habían participado previamente en experiencias comunitarias de la ciudad y veían mucho potencial en acompañar este proceso.Se irá dibujando así un modelo organizativo con importante presencia de servicios técnicos.

Como elemento del contexto sociopolítico de desarrollo de las experiencias, es fundamental tener presente el estallido, al inicio de esta etapa, del movimiento 15M que, en un corto plazo de tiempo, tendrá un notable impacto en las dinámicas comunitarias. Parte de la desafección y la indignación se convierte en un movimiento de denuncia y lucha por la democratización real de las instituciones públicas y por la preservación de los derechos sociales (Castañeda, Morell, 2012).

Adquiere fuerza la idea de participación política más allá de los mecanismos electorales y, desde la auto-organización ciudadana, emergen múltiples iniciativas con plena autonomía de las instituciones (en forma de movimientos antidesahucios, de defensa de la sanidad o la educación, de grupos de consumo responsable, etc.).

  • Muchos de estos movimientos comienzan a dar respuesta a algunos problemas y necesidades a los que los Planes de Desarrollo Comunitario no habían conseguido hacer frente. En un primer momento, se dan algunas tensiones entre los Planes de Desarrollo Comunitario y las iniciativas autónomas emergentes.
  • Desde las iniciativas más autónomas cuesta comprender como puede impulsarse un proceso comunitario con la participación de las instituciones. Desde los Planes de Desarrollo Comunitario cuesta integrar maneras de hacer fundamentadas en la resolución de problemas desde las respuestas inmediatas haciendo emerger el conflicto si es necesario.
  • Progresivamente, de manera natural e informal, se producirá un ajuste del marco de relación que irá desde la colaboración en temas concretos a la salida de algunos grupos o personas de los Planes de Desarrollo Comunitario (grupos que pasaran a funcionar autónomamente), pasando por la incorporación en ambas direcciones de personas en proyectos o acciones concretas.

 

Características generales de los Planes de Desarrollo Comunitario en esta etapa:

Se realiza una autoevaluación de los Planes de Desarrollo Comunitario (Morales et al., 2014) que, a modo de resumen, apunta dificultades tanto internas como externas:

  • entre les primeras se señala:
    • la debilidad de las estructuras organizativas,
    • falta de claridad de papeles,
    • problemas de liquidez y financiación,
    • fragilidad y soledad en la dinamización,
    • falta de herramientas y metodologías,
    • inexistencia o indefinición de un sistema de evaluación que determine los avances;
  • como dificultades externas o propias del contexto y del territorio se apunta:
    • la falta de participación y/o la dificultad de implicar a los colectivos más vulnerables y la precariedad de la vida de las personas. Con todo, los datos aportados parecen señalar que, en los espacios de trabajo, más allá de la presencia de representantes de las entidades, se consolida una tendencia a la participación de personas a título individual.

 

Principales resultados obtenidos

A continuación, se señalan los principales resultados obtenidos por los Planes de Desarrollo Comunitario implementados en la ciudad de Barcelona en esta tercera etapa:

  • En relación a la transformación en las políticas públicas
    • No parecen existir avances respecto a la etapa anterior e, incluso, se generan algunas situaciones paradójicas. Puede servir de ejemplo la situación vivida en el distrito de Nou Barris en el que se desarrollan algunos de los Plan de Desarrollo Comunitario más paradigmáticos de la ciudad: el gobierno de Distrito impulsa un proceso de participación (“Imagina Nou Barris”) totalmente diferente a los principios metodológicos de la acción comunitaria. Este proceso, después de 2 años, no consigue concretar acciones o transformaciones que sean ejecutadas. La acción de unos y otros parecen discurrir por caminos que no llegan a encontrarse.
  • Las transformaciones en las condiciones de vida
    • Son equiparables a las de la etapa anterior. Las mejoras en la calidad de vida vienen dadas por un mejor ajuste de las respuestas de los servicios públicos desde la metodología de la acción comunitaria.
    • Aunque se inician nuevas iniciativas que son muy bien valoradas por los Planes de Desarrollo Comunitario, prevalece la sensación de impotencia y la falta de respuestas efectivas al contexto de crisis.
  • Las transformaciones en las relaciones de poder
    • Son también similares a las de la etapa anterior. En términos generales, las dinámicas de sustentación del poder e interlocución de los Planes de Desarrollo Comunitario con el ayuntamiento se perpetúan sin apenas relevos.
      • En este aspecto, la situación ilustrativa se encuentra relacionada con el caso del Plan de Desarrollo Comunitario de Trinitat Nova. Allí se arrastra una profunda crisis de liderazgo del proceso que se inicia en la segunda etapa; crisis que afecta a la entidad gestora y a la dinamización técnica. Esta situación lleva a los servicios públicos a dejar de participar en el Plan de Desarrollo Comunitario alegando, entre otros motivos, falta de transparencia y de voluntad de trabajo conjunto por parte de la dirección del Plan de Desarrollo Comunitario. Aun así, el ayuntamiento continuó realizando la misma aportación económica para su financiación, la más importante de Barcelona entre estos proyectos, sin plantear medidas para su reorientación o cambio.