Acción comunitaria

Planes integrales de desarrollo comunitario

Evaluación de los Planes Integrales de Desarrollo Comunitario

Una evaluación sistemática: el caso de Cataluña

Primera etapa: Impulso y liderazgo ciudadano (1997-2004)

Contexto

Como elemento de contexto, hay que decir que se trata de una etapa caracterizada por la desafección y el distanciamiento entre los ciudadanos y las instituciones a pesar de que, durante el año 2003 se dan importantes movilizaciones ciudadanas contra la guerra de Irak y la ciudad está gobernada por el gobierno de izquierda tripartito PSC-ICV/EUiA-ERC2 (1995-1999; 1999-2003). A partir de 2003, se inicia un nuevo ciclo político PSC-ICV/ EUiA y la competencia de los Planes de Desarrollo Comunitario dependerá de un mismo regidor hasta el año 2011.

 

Características generales de los Planes de Desarrollo Comunitario en esta etapa:

  • En esta etapa se despliegan 8 experiencias de Plan de Desarrollo Comunitario impulsadas a propuesta de las entidades del territorio y que, a través de las subvenciones de la Generalitat de Catalunya, disponen de un importante soporte técnico.
    • En el caso del Distrito de Nou Barris, las entidades gestoras de estos Planes de Desarrollo Comunitario son mayoritariamente de perfil vecinal con la excepción de los barrios de Verdum y Baró de Viver. En el primero de estos, se crea una asociación comunitaria para llevar a cabo dicha gestión y, en el segundo, el protagonismo de las asociaciones vecinales busca, para su impulso y gestión, la colaboración de una entidad del tercer sector arraigada en el territorio.
    • En el caso del barrio del Carmel la iniciativa surge a propuesta (y posteriormente se gestiona) de una asociación de segundo nivel integrada por entidades de la acción social con una consolidada trayectoria en el barrio.
    • En el caso de Ciutat Vella se genera para la gestión del Plan de Desarrollo Comunitario una estructura de segundo nivel, el Plan Integral del Casc Antic (PICA), en el que inicialmente predominan las entidades prestadoras de servicios, con poca presencia ciudadana y se contrata a personal administrativo para la gestión de los recursos, convirtiendo la experiencia en un caso diferencial respecto al resto de la ciudad.
  • En el conjunto de experiencias, la dinamización de las mismas (es decir, la aplicación de la metodología de la acción comunitaria) se da por parte de un equipo comunitario, con al menos dos profesionales. La participación de los servicios públicos es un pilar metodológico central para estos equipos comunitarios.
  • De forma predominante, se busca la creación de espacios de trabajo conjunto, amplios, entre profesionales de los equipos comunitarios y de los servicios del territorio y representantes de las entidades.
  • Se realizarán diagnósticos comunitarios con mucho rigor metodológico, no solo para la definición de temas o prioridades sobre las que intervenir, sino como una estrategia relacional para sumar al máximo de actores en este proceso de reflexión e investigación. Para el despliegue de estos diagnósticos se dispondrá de financiación por parte de las administraciones, la cual permitirá disponer de soporte externo de expertos y de universidades.

 

Principales resultados obtenidos

A continuación, se señalan los principales resultados obtenidos por los Planes de Desarrollo Comunitario implementados en la ciudad de Barcelona en esta primera etapa:

  • Las transformaciones en las políticas públicas:
    • Se concretan en la generación de estructuras participativas para el trabajo conjunto entre servicios públicos y entidades de los territorios.
    • Se pretende incorporar la visión ciudadana en las acciones de los servicios (educativos, de salud, etc…), así como la participación de la población.
  • Las transformaciones en las condiciones de vida:
    • Aunque existe una valoración positiva por parte de los actores implicados, en términos generales son de difícil mesura los impactos derivados de las nuevas actividades de dinamización sociocultural y asociativa y de la reorientación en la intervención de algunos servicios públicos.
      • Pero sí hay proyectos concretos en los que se pueden identificar mejoras materiales sustanciales en el acceso a recursos e infraestructuras. Un ejemplo sería el de los Planes de Desarrollo Comunitario de Trinitat Nova con la remodelación de viviendas y el impulso de los servicios de cuidado a la gente mayor a partir de la creación de una cooperativa (APROP SCCL).
  • Las transformaciones en las relaciones de poder:
    • No parecen especialmente significativas. En términos generales, podemos hablar de un periodo de experiencias empoderadas más que de procesos empoderadores (Musitu y Buelga, 2004).
    • Algunos planes comunitarios se configuran como un sujeto político fuerte de cara a la administración, que da visibilidad a representantes de entidades que tienen un importante soporte técnico y son capaces de negociar, proponer e incidir en las políticas públicas de su territorio, desde la cooperación, pero sin renunciar al conflicto.
    • Sin embargo, estos procesos no generarán nuevos liderazgos, ni harán que se reequilibren las relaciones de poder entre los actores existentes o emergentes. Aunque surgen nuevos grupos, a partir del desarrollo de actividades, estos no serán interlocutores de cara a las entidades gestoras de los Planes de Desarrollo Comunitario o de la propia administración.
      • Un ejemplo ilustrativo de esto lo tenemos en el Plan de Desarrollo Comunitario de Trinitat Nova en el que se articulará un proceso participativo para la remodelación por aluminosis del barrio en el que se implicarán 400 familias a diferentes niveles pero que, como relatan los propios miembros del equipo impulsor de la experiencia, no conseguirá el objetivo explícito de renovar la junta de la asociación de vecinos.