Acción comunitaria

Planes integrales de desarrollo comunitario

Los Planes Integrales de Desarrollo Comunitario: metodología y aplicación

Punto de partida

Requisitos mínimos

Para poder llevar a cabo (un Plan Integral de Desarrollo Comunitario), la propuesta que desde aquí hacemos precisaría de tres puntos de partida o elementos clave, sin los cuales, o a falta de alguno de ellos, estos procesos de construcción pueden disminuirse:

  • Una intencionalidad y reconocimiento políticos:
    • Una intencionalidad de construir cambios a partir de los intereses y las necesidades de las personas y los territorios donde habitan, aprovechando los entornos locales para potenciar y favorecer herramientas de promoción, cohesión y desarrollo colectivo.
    • Para dar soporte a esta intención, se hace imprescindible el reconocimiento y el apoyo por parte de las administraciones y de la clase política a una nueva cultura de organización y de relación en su programación, que facilite la mayor implicación posible, tanto de los servicios y recursos públicos como de entidades, asociaciones, colectivos, etc.
    • En el plano político ciudadano, este reconocimiento por parte de representantes y de entidades de la comunidad facilitaría los liderazgos compartidos y la vinculación de otros actores a este proyecto común.
  • Un cambio de visión en la concepción de trabajo de los servicios públicos, incorporando un enfoque transversal que tendrá una doble vertiente.
    • Por una parte, desde el punto de vista sustantivo, en el qué vamos a hacer, teniendo en cuenta diferentes aspectos:
      • las múltiples dimensiones de la realidad en la cual se tiene que intervenir (personas y territorios);
      • las servidumbres que se suelen tener a infinidad de proyectos (muchas veces solapados o desarticulados);
      • la posibilidad de sumar oportunidades con una mirada integral y integradora.
    • También y en una dimensión más operativa, es decir, en el cómo puede hacerse, se tiene que asumir la promoción y la articulación de las sinergias que los diferentes ámbitos, espacios (públicos, privados o ciudadanos), agentes y recursos existentes pueden generar.
  • Reconocimiento e incorporación de las diferentes escalas de intervención en el trabajo conjunto:
    • En muchas ocasiones, hay problemáticas o retos en el entorno local donde intervienen diferentes escalas de influencia y de decisión. A veces, las respuestas u oportunidades exceden incluso del ámbito local o entran en concurrencia o en competencia con otros ámbitos, que deben ser considerados.
    • Dentro de este marco complejo y multidimensional, se ve más la necesidad de otras formas de organización, de otra cultura de relación, donde la innovación, la creatividad, la flexibilidad y la «mirada transversal» estén presentes para poder coordinar todas estas escalas y niveles, aprovechar más estratégicamente los recursos existentes entre los diferentes ámbitos.
    • En resumen, el proceso se inicia desde el mismo momento en que se decide incidir en una realidad compleja, en la que se tiene que conseguir una mejora de la calidad y de las condiciones de vida de una comunidad. La cuestión es: desde donde nos posicionamos para abordar esta intervención. De aquí que la intención y las voluntades de un proceso participado son clave para abordar la dirección de las herramientas que se ponen en juego con la finalidad de conseguir el desarrollo de la comunidad.