Acción comunitaria

Participación ciudadana y procesos participativos

Características básicas de los procesos participativos comunitarios

Los actores de la participación comunitaria

La Intervención Comunitaria identifica tres protagonistas: las administraciones en primer lugar y la ciudadanía en segundo lugar, ya que, ambos son básicos en un sistema democrático. Identifica como tercer protagonista a los recursos profesionales y técnicos (es decir, todas aquellas personas que se relacionan directa y diariamente con la población y que gestionan servicios, programas y prestaciones). Este tercer protagonista aporta su trabajo junto con elementos técnico-científicos de conocimiento de la realidad en la que se interviene, a las personas que administran (administraciones) y a las personas que participan (la ciudadanía).

 

 

La Intervención Comunitaria subraya la importancia de que los tres protagonistas se impliquen en el proceso comunitario conforme a su propio papel y sin confusión de funciones, es decir:

  • Que las personas elegidas democráticamente para gobernar, lo hagan de la manera más participativa posible, contando con la ciudadanía no solo en el momento del voto, sino también durante el ejercicio de su mandato; e introduciendo fórmulas y normas que hagan de la participación un elemento diferencial y positivo de su forma de gobernar. En este tema desempeña un papel clave el Ayuntamiento: como gobierno local y como administración con más directa relación con la ciudadanía; aunque no tenga todas las competencias y los recursos relacionados con la vida comunitaria, ya que estos se encuentran repartidos entre diferentes administraciones públicas y entidades privadas.
  • Que los recursos técnicos y profesionales, públicos y privados, que realicen su trabajo en directo contacto con la población, no limiten su actividad a la gestión asistencial de las prestaciones (educativas, sociales, sanitarias, económicas, etc.), sino que contribuyan también a que la población pueda participar activamente en la acción de mejora de su realidad y autonomía individual y colectiva, dejando así de ser pura destinataria y beneficiaria de las mismas.
  • Que la participación de la ciudadanía y sus organizaciones sociales constituya un elemento central de la Intervención Comunitaria. En muchas realidades, la vida democrática se ha ido debilitando con una creciente visión negativa de la política en general y de ‘los políticos’ en particular. La ciudadanía ha ido delegando de manera pasiva a la clase política el gobierno de la ‘cosa pública’ y muchas veces esta delegación ha llevado al desastre y a la corrupción. Los cambios sociales, demográficos (con la inmigración en primer lugar) y económicos (en particular ahora con la ‘crisis’) que se han producido de manera intensa y rápida en los últimos decenios, han llevado a un enrarecimiento de la vida comunitaria, a una pérdida de referencias y horizontes colectivos (al mal llamado ‘individualismo’) y al reforzamiento de las reivindicaciones particulares (‘corporativismos’).

Con la crisis y el aumento del paro, particularmente juvenil, aumentan las posibilidades de situaciones conflictivas en las comunidades locales, sobre todo en relación con la población inmigrante.

Los procesos comunitarios pueden ser impulsados o propuestos por cualquiera de los tres protagonistas (como de hecho ha ocurrido en diferentes circunstancias) que de todas formas luego tendrá que implicar a los demás. Hay momentos en los que las administraciones juegan un papel activo y propulsivo; otras, un papel de freno o de obstáculo… Hay momentos en que una asociación juega un papel y luego, por intereses personales, todo cambia… En un sistema democrático –aunque manifiestamente mejorable- las posibilidades son infinitas.