Acción comunitaria

Participación ciudadana y procesos participativos

Conceptos básicos sobre participación, ciudadanía y acción comunitaria

Incidencia o influencia de la participación

Ciclos y estilos de incidencia en los procesos participativos

Lo ideal es, sirviéndonos de la lógica de los modelos de redes, trabajar desde lo cotidiano para comprobar la incidencia que tienen nuestras acciones en los tres niveles señalados. Eso nos servirá para comprobar si nuestro proceso ha conseguido llegar a la raíz de los problemas, y, sobre todo, si se han producido mejoras en la vida de las personas. Si esto que decimos se produce de forma afirmativa podemos empezar a pensar que se están consiguiendo efectos transformadores.

Los distintos ciclos de incidencia que cabe distinguir, tanto en el tiempo como en el espacio, son los siguientes:

  • Ciclo corto: abrir desde la escucha
  • Ciclo medio: cambiar las relaciones
  • Ciclo largo: agregación en lo estructural

La importancia de los ciclos no radica tanto en etiquetar las cosas en un tipo de ciclo determinado, sino en ser una llamada de atención para mantener el foco abierto sobre nuestros procesos, intentar tener un mínimo de perspectiva. Es importante no olvidarnos ni de que trabajamos con personas, ni de que muchas veces los problemas de la gente de “abajo” suelen tener origen en un statu quo que se ha ido generando/perpetuando para mantener intereses de ciertos poderes − de “arriba”−.

En cualquier caso, nuestra recomendación es intentar ser capaces de que ese diagnóstico − el del nivel de causas originarias y sobre las que incidir − sea hecho por la gente, desde la gente, y hacia la gente; independientemente de nuestro punto de vista ideológico, cualquier análisis es válido. Y en participación lo más válido es lo construido colectivamente; la mayor “adherencia al tratamiento” − por emplear con hilos un símil clínico − viene cuando la gente hace sus análisis, se los apropia, y construye sus propias alternativas de cambio.