Acción comunitaria

Acción comunitaria intercultural

Acción comunitaria intercultural y convivencia ciudadana: conceptos básicos

Convivencia y otros conceptos sociopolíticos relacionados

Ciudadanía

Entendida la ciudadanía como titularidad de derechos y deberes de un conjunto de personas en cuanto que pertenecientes a una comunidad política (local, nacional, supranacional) las conexiones con el ideal y la práctica de la convivencia son al menos tres:

  • Primero, la extensión e intensidad de la ciudadanía es lo que permite y favorece la presencia de situaciones y relaciones de convivencia. Será mucho más posible, sólida y rica la convivencia entre ciudadanos que realmente lo son (y no sólo formalmente) que a) entre ciudadanos "de primera" y ciudadanos "de segunda" o, b) entre ciudadanos y no ciudadanos, como ocurre mayoritariamente con la migraciones internacionales. Las relaciones de convivencia entre autóctonos y extranjeros son posibles, por ejemplo, en un determinado barrio (donde habrá expresiones de ciudadanía local) pero lo serán de forma más sólida y estable si esos inmigrantes son ciudadanos de pleno derecho.
  • Segundo, ese potencial que la extensión de la ciudadanía tiene para hacer realidad la convivencia se manifiesta en el goce de la igualdad de trato y en el cumplimiento de los deberes cívicos. Cuando la discriminación y la falta de civismo imperan la convivencia se hace prácticamente imposible o será precaria.
  • Tercero, el desarrollo y ejercicio de la ciudadanía implica que está clara, reconocida y asentada la pertenencia de todos los ciudadanos a la comunidad política cuyo estado y sistema de administraciones públicas garantizan los derechos ciudadanos. Si la ciudadanía clásica, la existente hasta el momento, se enriquece con una nueva ciudadanía que incorpora plenamente al no nacional, se abrirán las puertas para que los residentes extranjeros se sientan pertenecientes, de una u otra manera y grado, a la comunidad receptora (lo cual no implica la perdida de otros vínculos de pertenencia). Y esa identificación con el país receptor, ese sentirse parte de o coparticipe, es decisivo para el trabado de las relaciones de convivencia.

En definitiva, la convivencia imperante en un determinado espacio social es expresión de la ciudadanía y trabajar por la convivencia intercultural es comprometerse con la ciudadanía plural y con la democracia incluyente.